“Las situaciones retorcidas y delirantes están ahí, sólo que hay que fijarse”

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Por Juan María Mendoza (@Juanma_eme)

Nos encontramos con Manuel Ortega Lasaga, director audiovisual cántabro. Sus cortometrajes y videocreaciones le han llevado a pasar por una gran cantidad de Festivales. Empezando desde cero, con pocos medios y ayuda de amigos y familiares avanza con profesionalidad en el mundillo del cine e incluso ha contado con la colaboración y consejos de los referentes actuales. Ortega Lasaga aporta a sus creaciones un singular y esperpéntico punto de vista que le ha proporcionado un estilo propio. Si queréis seguir sus proyectos podéis seguirlo en su blog http://lasaga.wordpress.com/

Manuel Ortega Lasaga

¿Cómo comienzas con aquello de: silencio, se rueda…?

Cuando empezamos a rodar es como si se paralizase el tiempo y no ocurriese nada ajeno al rodaje. No lo digo desde una visión pasional y romántica del séptimo arte, sino que son tantas las cosas de las que hay que estar pendiente y controlar que me tengo que concentrar al máximo.

En el instante anterior a comenzar a rodar y durante la representación de una escena siempre siento una mezcla de tensión, emoción y expectación. Es una sensación extraña y única ver cómo mis ideas y las aportaciones de los actores y del resto del equipo van tomando forma. Muchas veces durante el mismo rodaje surgen accidentes artísticos con los que no contamos pero que terminan convirtiéndose en grandes añadidos. Por ejemplo, en “Maridos de Sangre”, hay una escena de un banquete al aire libre donde la nieve cae constantemente sobre los personajes mientras éstos comen y conversan. La idea original era que la escena se desarrollara en un paraje seco y amarillento, sin embargo, la nieve nos sorprendió y ahora estamos muy contentos con el resultado. Fue un regalo de la naturaleza que aprovechamos bien. Siempre estoy abierto a cambios de última hora. Me encanta la improvisación y el azar. Rodar exactamente lo que está planificado me parece aburridísimo.

¿Cuál es el cortometraje que más rentable te ha salido?

Sin lugar a dudas, “SantiagoMartínez, cazador de OVNIS y alienígenas”. Es el corto al que menos tiempo y esfuerzo, que no mimo e ilusión, hemos dedicado. Sin embargo, es el que más alegrías nos ha dado. Se rodó en unas cuatro horas con una cámara de vídeo prestada como único soporte técnico. Jamás pensamos que fuera a tener la mínima repercusión. No obstante, nos ha sorprendido con numerosas selecciones en festivales nacionales e internacionales, varios premios, el reconocimiento de personalidades ilustres del panorama cinematográfico, así como la oportunidad de poder viajar para presentarlo en otros lugares y hacer buenos contactos. Y por supuesto, haber podido conocer a una persona tan fascinante como es el propio Santiago Martínez.

¿El trabajo se desarrolla mejor cuando es con amigos y familiares?

Quizá no te pueden dar lo mismo que un profesional con formación, experiencia y dedicación pero yo me siento más cómodo con ellos. Como hay confianza, puedo exprimirles mejor. Se vuelcan desinteresadamente y siempre están apoyándome y animándome a seguir adelante.

En el momento que tengas un gran proyecto serio, ¿seguirás contando con familia y amigos?

Por supuesto. Siempre y cuando pueda, les reservaré un hueco donde encajen. Necesito tenerlos cerca. Hasta el momento, todo lo que he hecho es gracias a ellos.

Pie: Manuel Ortega Lasaga con Alejandro Tejería

¿Crees que las oportunidades para los jóvenes creadores de audiovisuales son suficientes?

Creo que nunca son suficientes.

¿Cuál es el gran reto que se te propone a la hora de comenzar un proyecto?

Es tan complicado sacar adelante un proyecto que a veces lo más difícil es finalizarlo. Además, conseguir hacer algo con lo que el espectador no se aburra.

Y procuro mejorar el apartado técnico, ya que es lo más fácil de identificar a la hora de valorar una evolución. Pero esto más como objetivo que como reto.

Has dejado claro en muchas ocasiones que “te gusta reflejar el lado esperpéntico de la vida” ¿de dónde sacas este punto de vista?

De todo lo que me rodea: la gente, la familia, los amigos, la calle, etc. Las situaciones retorcidas y delirantes están ahí, sólo que hay que fijarse. Desde siempre me ha atraído lo marginal y lo sórdido. Es una fijación que me viene de familia.

Algunas situaciones de mis guiones están basadas en experiencias personales o anécdotas que me cuentan. A veces es complicado hacerlas creíbles porque muchas de ellas, cuando son trasladadas a la ficción resultan exageradas, ridículas y forzadas, y el espectador puede pensar: “vaya flipada, eso no cuela”. Como se suele decir: la realidad supera a la ficción.

 

Del drama rural de “Maridos de sangre” a la ciencia ficción de “Santiago Martínez, cazador de Ovnis y alienígenas” terminando con un guiño al cine experimental en “Rayando a la Gutenberg”. ¿El cambio de género es progreso del mismo o un intento frustrado buscando tu propio estilo?

Cuando escribo un guión no suelo plantearme eso. La pertenencia de mis cortos a un género o a varios está condicionada por la historia que quiera contar en cada caso. Es algo más visceral, no es que busque un estilo, pero reconozco que me gusta que me digan que mis cortos son muy personales.

Por ejemplo, en “Rayando a la Gutenberg”, parte del toque experimental se debe a que disponíamos de una buena cámara de fotos y así aproveché para cambiar radicalmente de registro respecto a mis anteriores cortos.

En “Santiago Martínez, cazador de OVNIS y alienígenas”, si hubiera contado con algo de presupuesto, seguramente no lo habría rodado con la estética de un vídeo amateur, pero usar tan sólo una cámara, nada de sonido externo, ni focos, ni un numeroso equipo de gente detrás fue finalmente un recurso estilístico pensado también para facilitar la producción. Quería reducirlo todo a los mínimos elementos posibles que me permitieran contar esa historia. Intentamos hacer de la necesidad virtud y creo que fue un acierto darle ese tono de videoaficionado.

Según tu punto de vista, ¿qué virtud propia te ha sido más útil?

Mi capacidad para involucrar a gente en mis proyectos. Incluso cuando no entienden lo que vamos a hacer o simplemente no les gusta el guión, se fían ciegamente y colaboran. Creo que la confianza y seguridad que pongo en mis guiones les motiva, aunque luego muchas veces son ellos los que tienen que animarme a continuar.

¿Crees que has recibido las ayudas suficientes o que podrías progresar muchísimo más si te tuvieran más en cuenta?

Casi siempre me he lanzado impulsivamente cuando quería rodar algo sin esperar ayudas o buscar subvenciones ni tener que tramitar nada. Por ejemplo, en “Muerde el ladrillo” queríamos grabar en unas obras en construcción y en lugar de pedir los permisos pertinentes, nos colamos directamente para rodar la escena. Lo mismo que para la ermita de la escena inicial de “Maridos de sangre”. Siempre hemos realizado cosas de presupuesto cero o autofinanciadas con cuatro duros para la comida.

El progreso se consigue currando mucho, metiendo horas, escribiendo, grabando, editando, leyendo, dándole al coco… El ser tenido en cuenta lo que hace es motivarte a continuar e ir más allá y así evolucionar más rápido.

Tu visión crítica de la vida reflejada en tu cine es modesta y humilde, ¿crees que hubiera sido diferente si tu formación fuera la de un nivel económico más elevado?

Seguro que sería bastante distinto el enfoque. Cualquier cambio que alterase mi formación se notaría.

¿Crees que existe una diferencia notable entre los creadores audiovisuales formados con mayor sustento económico a la hora de tener oportunidades?

Sí, pero meramente formal. Muchos realizadores que estudian en escuelas privadas ruedan su primer corto en35 mm. respaldados por buenos técnicos, mientras que muchos otros son autodidactas que graban con una cámara barata de video ayudados por un par de amigos que a duras penas saben dónde está el visor de la cámara. Yo creo que lo realmente importante es una buena idea.

Uno de los miembros del jurado de un festival en el que participó “Maridos de sangre” me dijo que podría haber ganado si hubiera estado respaldado por la ayuda de alguna comunidad autónoma, que muchas veces hay que compensar esos gastos en forma de galardón. Yo opino justo lo contrario.

 ¿Qué gente del mundillo has tenido el gusto de conocer?

He tenido la suerte de conocer a muchos cortometrajistas y profesionales del cine. Destacaré algunos de los más conocidos:

Nacho Vigalondo vio “Santiago Martínez, cazador de OVNIS y alienígenas” y le dio bastante difusión porque le gustó mucho. Con el tiempo nos hemos conocido personalmente y he tenido la suerte de contar con sus consejos.

A Alejandro Tejería lo conocí en Elche, cuando él era premiado como mejor actor y yo como mejor director. Desde entonces tenemos muy buena relación.

El artista performer Ramón Churruca, con quien mantengo una relación de amistad y profesional y que me ha ayudado a explorar mi vena experimental. Juntos hemos realizado varias piezas de videocreación con bastantes buenos resultados en certámenes y muestras. Por ejemplo, la pieza “Anomalía Anormal” o “Los cuentos de Negruri”.

Borja Crespo fue parte del jurado en un par de festivales donde me premiaron y ha proyectado mi corto en varias muestras que organiza.

Chema García Ibarra, el autor de un corto muy premiado y que me fascina, “El ataque de los robots de Nebulosa-5”. Para mí fue un honor recibir un premio de sus manos y descubrir que le encantan “Santiago Martínez, cazador de OVNIS y alienígenas” y “Rayando a la Gutenberg”.

Cuando estaba en la uni hice un trabajo sobre la ópera prima de Koldo Serra “Bosque de Sombras”. Conseguí su teléfono para hacerle preguntas sobre su película y él no sólo contestó a más de lo que le pedía sino que me invitó a conocernos personalmente y hablar más a fondo de su peli.

A Jesús Palacios me hizo especial ilusión conocerle ya que cuando aún no tenía acceso a Internet, las guías cinéfilas de sus libros me sirvieron para descubrir y leer sobre títulos y rarezas. Le conocí cuando me entregó un premio por “Santiago Martínez, cazador de OVNIS y alienígenas”.

Nacho Vigalondo, Ortega Lasaga, Santiago Martínez y Héctor.

Una pregunta repetida hasta la saciedad… ¿tus influencias?

Creo que ante todo, lo que más me influye a la hora de escribir un guion e idear un proyecto es mi entorno, la calle, la gente. Supongo que la pregunta va más enfocada al cine. Absorbo consciente e inconscientemente influencias de cualquier disciplina artística, aunque no tenga que ver directamente con el cine. Para mí, la influencia puede venir desde lo que me transmite una obra, la admiración hacia un autor o su sistema de trabajo, lo puramente estético, el contenido… Por ejemplo, dos autores que me han marcado mucho son Francisco Ibáñez (Mortadelo y Filemón) o Brian Wilson (The Beach Boys). En cine no busco un referente directo, creo que incluso un cineasta o película que no me guste puede influir en mí. Me gusta desde el cine de Harold Lloyd hasta el de Spike Lee pasando por el de Paul Naschy, por poner algún ejemplo.

¿Cómo considerarías tu paso por los festivales?

Una gran experiencia llena de cosas positivas. Se conoce mucha gente, se está en salas llenas de personas viendo nuestras obras mientras nosotros vemos las de otros, se visitan ciudades y pueblos en los quizá de otro modo jamás estaría…

¿Crees que has sido más reconocido fuera de España que dentro?

Aunque algunos de mis cortos han sido proyectados en el extranjero, desconozco cuál ha sido su repercusión y la opinión del público. Pero por ahora la mayor parte de mi andadura es nacional.

¿Me podrías enumerar la cantidad de festivales en los que has participado y cómo andan tus estadísticas?

De entre todos a los que he podido ir, destacaré los que mejor impresión me han causado.

Caostica en Bilbao. Supuso un punto de inflexión muy importante en mi trayectoria. Me impulsó como cortometrajista ya que desde que empecé, he tenido muy buena acogida allí con numerosas selecciones y premios tanto del público como del jurado. Además, hacen unas fiestas brutales en las que queda patente su preferencia por lo grotesco y bizarro. Además, allí pude conocer a Ramón Churruca.

Festifal en Urrea de Gaén (Teruel). Un festival de temática rural, organizado por gente muy hospitalaria, perfecto para proyectar “Maridos de sangre”, que allí tuvo gran acogida.

Unifest en Fuenlabrada (Madrid). Un festival universitario en el que representé a la Universidad del País Vasco con “Familia Colateral” y que facilita la convivencia con cortometrajistas de todo el mundo. Ofrece multitud de actividades: charlas, talleres…

Fescigu en Guadalajara. Tengo muy buen recuerdo del trato recibido allí y de la calidad de las proyecciones y trabajos seleccionados.

Obuxo en Javierrelatre (Huesca). Festival de temática fantástica y de terror. Me pareció curioso que gente que no presentaba ningún corto, se desplazara para acampar allí desde otros puntos de España. No es de extrañar por el buen rollo y la variedad de actividades que organizan. Muy divertido.

Mecal en Barcelona. Considerado por muchos como uno de los festivales más importantes en su ámbito. También facilitaba la interacción entre autores de distintos países.

RioFan en Brasil. Aunque no he asistido a éste, quiero mencionarlo por citar algún festival extranjero de género fantástico.

Festival de Caostica 2010

¿Cuál es tu próximo proyecto, qué esperas de él?

Me da algo de miedo contestar a esta pregunta por aquello de no hablar de futuros planes por si se truncan. Pero te contaré que estamos con la preproducción de un cortometraje que trata sobre un vagabundo que mata a otro para arrancarle los dientes. Tendrá humor, gore y elementos sobrenaturales. Soy consciente de que contiene muchos ingredientes destinados a un pequeño sector de público y que cierran puertas para otro, pero espero que a quien le guste, le guste mucho. Una de mis preocupaciones principales siempre es procurar divertir al espectador y no dejarle indiferente.

¿Alguna anécdota de festivales?

Ir a un teatro a presentar mi propio corto y que me intentaran cobrar la entrada; volverme loco para conseguir una copia en Blu-Ray que me exigían en un festival y resultar la peor proyección del mismo; ir a recoger un premio y no encontrar el escenario…

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Una respuesta to ““Las situaciones retorcidas y delirantes están ahí, sólo que hay que fijarse””

  1. Entrevista para “Las Palomas Traman Algo” « Cine y accesos de furia Says:

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