Nunca fue lupus (#PracticaHouse)

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Horacio Almenara Moral @H_AlmenaraMoral

Esta entrada contiene “spoiler” de la recientemente finalizada serie, House M.D. Es una advertencia para quién se disponga a leerlo, sin más, un saludo.

Se terminó, punto y final a ocho años de historia.

De izquierda a derecha: Foreman, Cuddy, Chase, Wilson, Cameron y House.

Aunque el pasado 21 de mayo House se despidió de la audiencia en inglés, sólo hasta esta noche ha llegado ha España su despedida, y es por eso que hoy se publica este pequeño análisis de la serie.

Desde que desembarcase en las pantallas ese doctor irreverente, amargado, adicto a la mala vida y a los calmantes, su personaje ha ido evolucionando, definiéndose más y más, hasta ser considerado uno de los personajes más valorados de la historia de la televisión. El bueno más “malo” de cuantos han pisado hospitales imaginarios. Un detective anclado en una “bata” (que nunca se puso) y un bastón, con tantas similitudes a Sherlock Holmes que mencionarlas de nuevo es resultar obvio.

Algunos critican que tal vez la última temporada sobrase, que con los años la serie ha ido agotándose, como antes le ha pasado a muchas otras, y pueden tener algo de razón, porque si en las primeras temporadas se descubrió al House más médico, con el devenir de los capítulos, se fue buceando más y más en la psique de una persona antisocial, despreciable por momentos pero a la larga, bueno.

“Greg” House ha sido tal vez el personaje de ficción más de carne y hueso de los últimos años, porque evidentemente difícilmente podría existir alguien como él en nuestra sociedad sin que esta tratase de asfixiarlo, amordazarlo y finalmente destruirlo. Terriblemente humano, capaz de provocar emociones contradictorias, abonado al dolor en todo momento por culpa de su maldita pierna, House es sin embargo un pesonaje tan ficticio como los dragones de Juego de Tronos, sin embargo, lo que siente es tan real que la serie ha conseguido que muchos vean reflejados en él cosas que no ven en otras personas que si son de carne y hueso, que si son “humanas”.

Pero hablando del último capítulo, la serie se había ido volviendo insostenible, tensa en todo momento, no estaba resuelto el destino de Wilson, ni de su equipo y ni mucho menos del propio House. El indescifrable doctor tiene que regresar a la cárcel y así perderá la oportunidad de vivir con Wilson sus últimos meses, ahora que había asumido lo que tenía que pasar. Sin embargo, no es en la cárcel donde aparece, sino en un edificio en llamas, al que no sabe bien como ha llegado acompañado del cadáver de su último paciente.

A través de un paseo por su conciencia, van apareciendo personajes de su pasado, dándole motivos para seguir adelante, para vivir, e incluso para poner punto y final a su desdichada existencia. Al mismo tiempo se vuelve por momentos a ver su último caso, y como Foreman y Wilson ven que algo sucede, que House corre peligro. Corren a donde sospechan que se encuentra, pero cuando llegan, ¡pum! Explota el edificio y no se encuentra de él más que sus dientes. Un amargo final para una vida abocada a un trágico desenlace. En una escena posterior, todo su equipo, viejo y reciente, pasa junto a su féretro, mencionando lo que House aportó a su vida, bueno o malo en mayor medida, pero demostrando que realmente los cambió. Wilson no hace eso, sino que lo ataca, lo critica por abandonar, por rendirse, pero para su sorpresa, recibe un mensaje al móvil y se marcha.

En la puerta de la casa de House aparece este sentado, esperando, con una media sonrisa. Había renunciado a toda su vida por evitar la cárcel y pasar los últimos meses de la vida de su amigo junto a él. Finalmente se los ve a ambos tomando un par de motos y dispuestos a viajar. Un final algo irreal, puede, pero quizás los guionistas no se han atrevido a matar completamente a su creación, han preferido simplemente, dejar preguntas en el aire, dejar un final mucho más abierto.

¿Mejor o peor final? Pues para gustos, colores, por supuesto. Algunos tacharán de obvias las conversaciones que mantuvo House mientras deliraba dentro del edificio, otros podrán decir que es absurdo lo que hizo al final y cómo apareció vivo de entre los muertos, que es una “moñada” ese final con su gran amigo, pero, sinceramente, a nadie debería sorprenderle. Un médico que entra en un quirófano y escupe a un médico para sabotear una operación, que adivina enfermedades con sólo ver las caras a sus médicos, que es capaz de engañar a su equipo haciéndose pasar por un enfermo moribundo para conseguir un “chute” más que le permita evitar el dolor.

¿De verdad alguien esperaba un final real para una serie tan irreal? Quizás un final más chocante, más dulce o más sensato, pero no podía ser un final sencillo, la historia no lo merecía.

Así que punto y final a 177 capítulos, que aunque sean muchos, a más de uno, entre los que me incluyo, les habrán parecido pocos. Y siempre quedará volver a ver los capítulos preferidos, los mejores momentos, esos chistes que sólo él podía hacer, porque aunque en estas ocho temporadas nunca haya sido lupus, quién sabe, quizás si vuelves a repasar algún capítulo, tú mismo diagnostiques un caso, y si, puede ser lupus.

http://www.youtube.com/watch?v=0ui2oQpJjGA

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2 comentarios to “Nunca fue lupus (#PracticaHouse)”

  1. Latra Says:

    Cápitulo 4X08 “Bendita Ignorancia” -Por fin un caso de lupus

  2. virginia Says:

    Chapó!!! Me ha encantado el tema elegido para la entrada. Una serie tan buena, una de mis favorias, la segunda en concreto después de Bones, quizás por ser la primera un poco irreal,, como bien has apuntado antes y también porque espero en un futuro dedicarme a esto y ver que muchos casos son “imposibles”, no se merecía menos para su despedida.
    La verdad, es que cierto es que las últimas temporadas me han ido gustando cada vez menos, pero no por ello me ha dejado de gustar, al contrario, esperaba impacientemente los Jueves por la noche para tomarme el rato del capitulo de descanso, es más, más de una vez hemos quedado amigos para verlos juntos, y reirnos a veces de lo absurdo de la situación, a veces para nosotros mismos entender las cosas de las que hablaban. Para mí ha sido una de las mejores series estadounidenses que nos ha podido regalar.
    Lamentablemente, aunque en algunos aspectos no, pero se puede decir que refleja muchos aspectos de los médicos actuales, sobre todo en lo que a trato con pacientes, personalidad y apatía se refiere, una pena, pero así es. Por esto, entre otras cosas, pienso que entre lo irreal de la serie que has mencionado antes, hay una gran realidad oculta, al menos en mi opinión.
    Solo me queda decir que Enhorabuena, que me ha encantado la entrada, que hacía tiempo que no me pasaba por aqui, y me he encontrado con esta grata sorpresa. Gracias y un saludo para todos los integrantes del blog.

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