Cementerio de Elefantes

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Horacio Almenara Moral @H_AlmenaraMoral

Días raros para la Corona, por no decir malos. Está viciado el ambiente en torno a todo lo que sea la monarquía.
El movimiento 15-M, del que ya sólo quedan los ecos de lo que fue, bien por culpa de los medios, bien por culpa de los políticos de todo signo, ya reclamaba igualdad, y por lo tanto, la abolición de la Corona.
El “escándalo Urdangarín”, poco después, que todavía tiene cuerda para rato pero que ya ha hecho pasar al yerno del Rey por el banquillo de los acusados, e incluso no se puede descartar que la mismísima infanta Cristina pase por lo mismo, está dejando en mal lugar a la institución.
Cuando parecía que de nuevo el caso Urdangarín caía un poco en el olvido, aunque latente, con todo lo que la “Crisis” está suponiendo para España, el hijo de Jaime de Marichalar y la infanta Elena se dispara accidentalmente en el pie, pasa por el hospital y el padre, aunque imprudente, escapa sin problemas de la justicia, porque su propio hijo no lo denuncia. Ese incidente menor, que pasaría por una tontería extraña en otros tiempos, es un asunto nacional tal y como están las cosas.

Hilarante cuanto menos la situación de la Corona en estos últimos meses, siempre caracterizada por su discrección en comparación con otras Casas Reales Europeas (la vida social de la Británica daría para una novela de Wilde) que vivían en el escándalo y la prensa amarilla.
Parece que sólo los príncipes se mantienen al margen, ahora que se ha dejado de hablar de la delgadez inusitada de la Princesa de Asturias, parece que siguen por buen camino hacia su reinado dentro de unos años, aunque tal y como están las cosas, no está tan claro que algún día lleguen a reinar.
Todo esto se toleraba porque el Rey, ese tipo campechano y que salvaguardó el paso de la dictadura a la democracia, se mantenía firme en su buena imagen, como uno de los grandes representantes de España en el exterior, según cuentan empresarios y políticos.
Sin embargo, ha cometido un “patinazo” impropio de su cargo y su situación.
En plena crisis económica, con recortes en Sanidad y Educación, con unas recientes declaraciones en que hablaba de su preocupación por los jóvenes, se fractura la cadera mientras, ¡ojo al dato!, cazaba elefantes en la lejana Botwsuana.
En cualquier otro momento, además de anecdótico, poco podría haberse dicho días después. Pero las aguas del río bajan revueltas y para muchos es la gota que colma el vaso.
Tras salir de la clínica, escuetamente ha pedido disculpas por su actitud y ha reiterado que no se repetirá.
Pedir disculpas es el primer paso para reconocer la culpa y para caer a los pies de quienes buscan un pretexto para atacarlo. Quizás la situación no fuese la adecuada, pero una vez cometido el pecado, en boca cerrada no entran moscas.
Se presentan tiempos difíciles para la familia Borbón, nunca un par de tiros, a un pie y a un elefante pudieron salir tan caros sin matar a nadie…
El prestigio del Rey puede ayudarle a aguantar en el trono, pese a todo, pero, ¿y al príncipe? ¿Quién lo ayudará a él ahora? Porque la situación es histórica, y los platos rotos los tendrá que pagar alguien, más aún cuando en este caso hay motivos más que suficientes para un castigo social…

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