La justicia se matiza

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Horacio Almenara Moral @HoracIminutos

Me gustaría aclarar hoy una cosa, que viendo lo visto, no tengo claro que la gente, la sociedad, esté al corriente de la misma.
Veamos, pongamos por ejemplo, al mejor médico que puedan imaginar, un médico reputado, el mejor en su campo, la medicina diagnóstica. Es contratado por un hospital prestigioso, es admirado y agasajado continuamente, y no sin merecimiento, porque en lo suyo, su trabajo es digno de mención.
El problema es el siguiente.
Un buen día, ese médico decide que no sólo es el mejor, sino que esa virtud le da derecho a diagnosticar, a operar e incluso a dirigir al hospital, y claro, todo el mundo tiene un jefe. Por bueno que tú seas, te advertirán que todo tiene sus límites, que ser el mejor en tu campo no te da libertad y derecho para introducirte en los campos de otro porque tú simplemente creas conveniente hacerlo.
En el hospital hay una serie de normas que son para todos, desde el primer celador, hasta el propio director del hospital. Esas normas están ahí, no sólo para cumplirlas, sino para que no se caiga en el error de creer que uno está por encima de sus propios derechos y deberes. Puedes querer modificar las normas, puedes trabajar para mejorarlas, y  siempre que lo hagas de forma lógica y legal, la mejora siempre será legítima y deseada.
Ahora trasvasemos este conflicto a la realidad.
Resulta que tenemos a un juez, el señor Baltasar Garzón. Toda una eminencia, gracias a la cual España está libre de los GAL, la lucha contra la corrupción y el narcotrafico nunca habría sido la misma sin él. Recoge premios tan merecidos como importantes. Lo dicho, un auténtico mago en su campo, y sin embargo, como pasa con todo en esta vida, a menudo los pies se levantan un poco del suelo y cuesta trabajo volver a sentarlos.
Un buen día, el señor Garzón decide que está por encima de sus propios jefes, que en este caso no es el director de un hotel o de un hospital, son los más altos cargos del poder judicial español, un poder tan legítimo como democrático. Decide comenzar la búsqueda y juicio de aquellos que cometieron crímenes durante el franquismo.
Sí señor, una tarea loable, digna de premio nobel, de verdad, pero, desgraciadamente, una tarea que no le compete. Y es entonces donde viene el PROBLEMA.
A sabiendas de que se excede en sus competencias, sabiendo también que la Ley de Amnistía de 1977 había hecho que todos esos delitos quedasen exculpados y sabiendo que todo aquello había prescrito, decide seguir con su investigación y juicio.
Obviamente, así como habría que, más de 30 años vista, modificar algunos aspectos de la Constitución, también podría revisarse esa Amnistía, tratar de ver si puede matizarse y comenzar el juicio contra esa página de la historia de España. Pero eso es algo que todavía no se ha dado…
Lo dicho, Garzón, que es cualquier cosa menos torpe, decide seguir con sus casos, comenzando la creación durante el año 2008 de un registro de fosas comunes del franquismo. Se declaró competente para realizar esas investigaciones aunque poco después la Fiscalía de la Audiencia Nacional interpone un recurso de apelación, declarando la incompetencia de Garzón en esa causa. Por acusación popular de dos grupos de ultraderecha (Falange Española y Fuerza Nueva) el Tribunal Supremo se ve obligado a actuar, pues aunque honorable y precioso, lo que hace Garzón se sale de su competencia y él, como cualquier otro juez, está sujeto a las mismas leyes para todos.

Bien es cierto que la acusación de esos dos grupos es traicionera y demuestra lo poco avanzado de algunas mentalidades en este país, pero no es menos cierto que, en sus reclamaciones hay una parte de verdad, y por lo tanto, aunque tal vez no hayan sido las maneras, debía acabar juzgándose el proceder de Garzón.
No se juzga a Garzón por tratar de juzgar ahora a militares franquistas que llevan muertos 20 años, tampoco se lo juzga por abordar una parte de la historia que más pronto que tarde será abordada, NO, se juzga a Garzón por excederse en sus funciones, y quienes lo hacen no son ni fascistas, ni malditos descendientes de franquistas por cuyas venas corre la sangre de los Mola, Franco y compañía. No, son jueces democráticos.
Convirtiendo a Garzón en un mártir, no sólo conseguimos que la imagen de una figura que debería representar el avance de España se vea dañada, sino que parece quedar en entredicho la legitimidad de un tribunal, que simplemente juzga un quebrantamiento de la ley, como es el de excederte en tus funciones.
En todo esto, como conclusión, debemos sacar dos ideas que me parecen bastante tristes.
La primera de ellas es que todavía hoy, muchas décadas después, no hemos aprendido nada, y se hace demagogia con un tema que debería preocuparnos, por dejar en evidencia nuestro sistema judicial.

http://www.youtube.com/watch?v=Y8Ayl4cgbQY

Y la segunda y más preocupante de todas es que, de nuevo, gane quién gane…pierde España.

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Una respuesta to “La justicia se matiza”

  1. ezmaho Says:

    Reblogged this on Las palomas traman algo.

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