“El mismo zapping en sí puede ser una opción que me parece muy válida para entretenerse”.

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Por José Manuel Serrano ( @JoseManuelSB85) y Juanma Mendoza (@juanma_eme)

Bienvenidos una semana más a Las Palomas Traman Algo. Esta vez, tenemos el placer de presentar a Pepe Colubi, periodista, escritor y guionista asturiano entre muchas cosas más. Actualmente podemos verle en el programa “Ilustres Ignorantes” junto a Javier coronas y Javier Cansado. Este Domingo 15 de Enero presentará con Juan Zavala la gala de los Globos de Oro para Canal +.

También ha participado en Channel nº 4 Cuatro, en Paramount Comedy: Noche sin tregua y Nada que perder. Además, ha sido guionista de El hormiguero (Cuatro), Lo más plus (Canal Plus), Más te vale XXL (Canal Plus), Nada que perder (Paramount Comedy) y La última noche (Telecinco). En prensa escrita ha publicado habitualmente en La Nueva España, Rolling Stone, La Mirada, Diario 16, Tiempo, Batonga o El País de las Tentaciones. Desde 2006 publica la columna semanal TeleTipo en El Jueves y la sección mensual Cinercia en Cinemanía. Ha trabajado en Radio y en el aclamado Festival Internacional de Cine de Gijón por lo que su trayectoria es envidiable.

En nuestro intento por entrevistar a personas a las que admiramos, nos pusimos en contacto con él (al igual que con muchos otros más, de los que pronto tendréis más noticias) y accedió encantado a charlar con nosotros.

¿Qué es lo peor de la tv?

¿Lo peor de la televisión? Pues no le veo nada malo. Como en principio es algo que no es obligatorio consumir ni ver… nadie te va a poner una pistola en la cabeza para que lo hagas. Tienes la libertad total de escoger lo que te parezca bueno o, incluso, lo que te parezca malo si tienes esa curiosidad por ver hasta dónde llega lo cutre. Pero vamos, como no es obligatorio, no le veo ninguna cosa destacable como “mala” así en genérico.

¿Y lo mejor?

Es una opción de entretenimiento. Los tres pilares de la televisión básicos son: formar, informar y entretener. Sin dudar, me inclino por el entretenimiento. La información en televisión, como en cualquier medio, está sujeta a unos cánones muy resbaladizos. En el entretenimiento… como cada uno se lo plantee, es decir, el mismo zapping en sí puede ser una opción que me parece muy válida para entretenerse. Pasear por muchas cadenas con unos pocos segundos de consumo es algo que antes no existía y que solo puede darse en ese formato. Aunque también ahora en Internet puedes hacerlo a tu manera y en una especie de carta personalizada.

Cuando la gente habla tan mal de la televisión no deja de sorprenderme. Solo en series, por ejemplo, hay una oferta que me parece que está mejor que nunca y creciendo. Con programas de entretenimiento te puedes hacer tu propia televisión a la carta. Siempre digo lo mismo: la gente piensa qué película va a ver en la tele, o en el teatro, un partido de fútbol… Lo piensa antes, no va así al tuntún a ver lo primero que le pongan. Parece que en la tele se exige una cierta inmediatez para poder programarse la vida.

¿Crees que la “telebasura” es algo a lo que hay que combatir?

No es por escaquearme, pero primero habría que delimitar qué es telebasura. Todos tenemos un chip automático para calificar ciertas cosas con ese término, sin embargo los límites afortunadamente los pone el espectador. La libertad del mando a distancia es impepinable. Hay programas horribles y muy malos, que acaban muriéndose ellos solos, por inanición, porque no los ve la gente. Ocurre lo mismo con programas muy buenos, que vamos a lo de siempre, ¿quién determina qué es bueno y qué es malo? Que existan programas del corazón no me parece mal. Lo que no puedo concebir, insisto, como opinión personalizada, es que solo se viva de eso, que se abuse. Igual que sería horrible en una televisión generalista, abusar solo de un género o en el caso de muchos programas, basar toda la programación en esos programas.

Es muy fácil y muy habitual asociar a la telebasura un programa como “Gran Hermano”. Por cada Gran Hermano que se hace, han fallecido en acto de servicio 5 o 6 realitys con el mismo esquema. La lista de realitys que no han triunfado, es mucho más larga que los éxitos de este género en España. Por otro lado, a mi me parece válido. Eso sí, siempre y cuando no basen toda la programación en esto, eso sí que me parece un abuso. Es su estrategia y les funciona, entonces, nada que objetar. Gracias a Dios hay otros canales para poder ver.

Actualmente podemos verte en Canal Plus en “Ilustres Ignorantes”, que con un formato sencillo ha conseguido bastante éxito. ¿Cuál es el secreto?

Entra en juego la confianza de Canal Plus en un formato muy raro. No es habitual que una tertulia, en este caso de humor, con un formato corto y sin acciones fuera de plató, basado en la palabra y en el ingenio mayor o menor de los que participan, tenga esta confianza. Que un canal de pago le ofrezca un lugar visible y privilegiado en su parrilla, mimándolo… es todo un orgullo. Este tipo de programa sería muy difícil de imaginar en una cadena generalista tal como están los parámetros de audiencia y el ser que quiere conseguir cada cadena. Canal Plus, de una manera natural, apostó por este formato y ha encontrado su sitio. Los éxitos, muchas veces, son una cuestión de paciencia, de confianza y de fe en el producto.

Hay veces que las cadenas se vuelcan con un programa, una serie, un concurso o lo que sea y que no terminan de funcionar. Detrás existe mucha gente involucrada desde la idea germinal hasta que llega a pantalla. Hay mucha gente involucrada en esa toma de decisiones. ¿Y porqué a veces falla? Pues es un misterio igual que otra veces funciona de manera inesperada. Entonces es un misterio y es lo que hace que esta profesión también tenga su parte importantísima de riesgo.

Desde 2009 comentas las galas de los Oscars y los Globos de Oro en Canal Plus. ¿Qué es lo que más te llama la atención?

Siempre hay mucha intriga con el presentador o presentadora de las galas. Este año en los Globos de Oro estará Rick Gervais, que para mí es una garantía absoluta de espectáculo. Luego está la parte emotiva, de quién se llevará el premio cuando hay nombres tan importantes en juego. Luego suele haber una decepción que se nos olvida de año en año porque tenemos memoria de pez pero… ¿qué ocurre con los agradecimientos? Es curioso que a dos ceremonias tan importantes y con tanta repercusión, como son los Oscars y los Globos de Oro, la gente con mucha carrera y bagaje no vayan con un discurso preparado o, si no lo preparan, tengan una reacción natural que sea más o menos interesante. Cuando ocurre es a veces muy llamativo.

Recuerdo unos, ahora no se si eran Globos de Oro o EMIS, que recogió Hugh Laurie por House. Hizo un discurso maravilloso acorde con el personaje, con humor, aprovechando el minuto escaso que tienen. Y entonces tiene mucha repercusión. Muchas veces puede pasar lo que le sucedió a Almodóvar. Ahí, agradeciendo a todos los Santos y con Antonio Banderas tirando de él. Es parte de la ceremonia. Llego a cada una de ellas con las energías y la ilusión renovadas, esperando mucho de los presentadores. También, la elección de quien presente los Oscars es fundamental. El año pasado patinaron bastante con James Franco y Anne Hathaway, pero bueno, vuelve Billy Crystal y eso ya es, para la gente que nos gusta el cine, muy reconfortante.

Tiene un punto trivial y de frikismo porque, en realidad, es un gran programa de televisión con una mecánica muy previsible y repetitiva de entrega de premios. Queremos ver a esos actores en un medio más natural.

¿Intentas ver todas las películas antes de cada gala?

Si claro, desde que salen las nominaciones. Por ejemplo, en el caso de los Globos de Oro, este año es un mes justo. Las nominaciones salen el 15 de diciembre y la gala es el 15 de enero y claro, lo suyo y lo correcto es verlo todo. Hay alguna película que no llega a tiempo porque se estrena después pero, también, a veces es un curro que vas acumulando para los Oscars porque muchas de las nominaciones se repiten. Intento verlo todo, todo. Me gusta ese ejercicio porque hay películas o series que, en principio, no vería si no estuvieran nominadas. Es un ejercicio ver algo que “a priori” no te apetece y ahí es donde te puedes sorprender o que confirme la pereza que al principio te daba. Pero desde luego, el factor ideal es poder verlo todo. Es un mes súper intenso porque aparte de verlo, hay que ir preparando documentación para que en el momento de la gala no te pille en renuncios.

¿Qué opinas de que “El árbol de la vida” sea favorita para a los Oscars?

No tengo una opinión formada. Es una película que tengo pendiente todavía para ver, así que, cualquier cosa que aventurara… Es muy confuso lo que te puede llegar por redes sociales o criticas y no hay un punto medio, no hay gente “tibia” ante la película. A unos le ha gustado mucho y otros la detestan. Me apetece verla, ahora que estoy “obligado” para formar una opinión, pero vamos, a priori, cualquier nominación es válida y más en los Globos de Oro, que tienen una visión de categorías un poco extraña. Esa división entre película dramática y película de comedia o musical, es un poco rara, pero también, de alguna manera se curan en salud en algo que luego en los Oscars si que echas de menos: la presencia de comedia en la terna final. Aunque haya 10 nominados a los Oscars, acaba siendo raro que una comedia llegue tan lejos.

¿Que cambiarías del cine español para dejar atrás la mala fama que aún arrastra?

Cambiaría al público. Entero. Tal cual.El que hay ahora lo transportaría a la luna y metería a un público un poco más abierto (no sólo es cuestión de público, es una broma). Pues lo de siempre. Creo que sí que hay guionistas y hay ideas, porque además los conozco personalmente y hay muchas dificultades para llevar a cabo una película. Evidentemente, la primera es la económica. Son a veces tan insalvables que los cajones de las productoras españolas están repletos de ideas, que de alguna manera extraña se van disipando cuando luego ves otras películas que llegan a hacerse e incluso a estrenarse y dices tú: ¿pero qué necesidad había y porqué esto? Desde luego, hay un problema a corto plazo de infraestructuras y de medios.

Hacer cine sigue siendo muy caro y una inversión muy dañina. Hablamos de España pero no solo pasa aquí. Si nos fijamos en directores como Tom DiCilo, con una carrera forjada y más o menos solvente, tiene unas dificultades para lograr la financiación que, ese salto que va a veces del cine abiertamente independiente al totalmente comercial, muchas veces ves películas que son pues… comedias románticas y estas cosas que dices ¿qué necesidad hay de esto pudiendo arriesgar más? La disminución de asistencia de público a la sala también tiene mucho que ver. La financiación de las películas, etc. Ya te digo, a mi sí me parece que hay una variedad en el cine español como para atraer, pero quizás nos falte ese punto a veces chovinista como ocurre en Francia, que también saben cuidarlo mucho sus taquillazas. Son una serie de factores muy complejos y que no tienen una solución radical, de la noche a la mañana.

En tu libro “La tele que me parió”, analizas las series de Tv desde los años 70, 80 y 90. ¿Crees que han mejorado desde entonces hasta ahora?

Ha mejorado sobre todo, la educación audiovisual del público. Por ejemplo, está ahora mismo Telecinco reponiendo El coche fantástico (la versión original la de Hasselhoff). Si a esa hora estoy delante de la tele intento verlo, porque además me parece un ejercicio delicioso y muy kitsch de arqueología televisiva. Es increíble que una cosa tan simple, tan liviana, tan ñoña, tan infantil… colara a mediados de los 80 como una serie de acción más o menos. Digamos que era lo que venía a cubrir. Colaba porque el público tampoco demandaba mucho más, pero poco a poco, es curioso porque el cambio viene dado con el paso de siglo pero de una manera diáfana.

A mediados de los 90 se estrenan Los Soprano, El ala oeste de la Casa Blanca, Bob Esponja… y no lo digo de coña. Todo contribuye a una exigencia al público que empieza a pedir otras cosas. Mucho antes los guiones, qué sé yo, Canción triste de Hill Street, también marca un cambio totalmente cualitativo en la demanda de guiones más adultos, más elaborados, más pegados a la realidad. Las series policíacas de los 70, si piensas en Starsky y Hutch e incluso en Colombo, Kojak, Los hombres de Harrison, Corrupción en Miami, aunque sea posterior, pero ves unas series que tienen capítulos auto conclusivos, que parece una chorrada pero tiene su importancia. Cómo las relaciones personales de los personajes se van interactuando a lo largo de una temporada entera. Los avances audiovisuales, que por ejemplo vienen marcados por CSI, lo de ver las vísceras, cuidar muchísimo la ambientación, las escenas de acción también ganan enteros. Entonces, las series han mejorado pero ha sido una especia de pescadilla que se muerde la cola. Las series han mejorado y el público ha demandado más calidad. En los 70 nos valía, no es que la tele fuera peor, es que realmente nos valía ese techo que teníamos de series y ahora se demanda un poco más.

¿El futuro de las series está en Internet?… CONTINUARÁ

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