No te acuerdas nunca

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Horacio Almenara Moral @araburunsabala

¡Saludos de nuevo! Volvemos al calendario habitual, tras estas semanas de empezar los martes, empezamos a escribir en el blog desde el lunes.

Tenía planeado hablar sobre el  cierre de la Patronal en la NBA, que parece que toca a su fin, tras intensas reuniones estos días. Todos se han dado cuenta de que volviendo en Navidad gana la afición, ganan los dueños de los equipos y ganan los jugadores. El deporte está de enhorabuena, sin duda.

Pero he leído un reportaje, que aquí os dejo y que trata sobre la difícil situación que encuentran, tras un largo y tortuoso viaje muchos inmigrantes africanos que llegan a España tras huir de sus países de origen por la inestabilidad que hay en los mismos, por la corrupción, etc.

Llegan aquí, a España y a Europa, la cuna de la civilización occidental, donde el ser humano en teoría es igual a su semejante y se encuentran con una situación que los convierte en parias, sin derechos ni fortuna, viéndose obligados a buscarse la vida del modo en que les sea posible, preocupándose no sólo por qué comer mañana o donde refugiarse esa noche, sino porque la justicia no caiga sobre ellos, para enviarlos finalmente de vuelta a sus países.

Debería removernos el alma al preocuparnos si el Madrid ganará la Liga ahora que le saca seis puntos al Barcelona o dónde serán los próximos conciertos de Justin Bieber cuando al asomarnos a nuestra ventana vemos a un negro vendiendo pañuelos con una sonrisa, realmente feliz de tener la ínfima oportunidad de vivir no ya con dignidad, pero si sin el miedo a que un día se despierte y su Gobierno haya cambiado y ahora sea perseguido en su país.

Toda mi fe en el Sistema se pone en duda cuando el Sistema persigue al débil, al que está fuera de la ley, una ley que convierte al vulnerable en acusado. Ese es el secreto que todos guardamos, la vergüenza de saber que pudiendo hacer más, callamos como…bueno, no mentaré a la Magdalena.

Y quizás sea volver demasiado atrás en el tiempo, pero las fronteras trazadas por el hombre blando durante la década de 1880 hasta el inicio de La Gran Guerra todavía mantiene abiertas heridas entre tribus que se vieron separadas, entre Estados que fueron creados en un mapa en París, Berlín o Londres. Incluso en eso vivimos con las manos sucias, y no nos damos por aludidos.

Porque el inmigrante que llega a este país no es peor que nosotros, ni su país está maldito; pero la corrupción de unos pocos, el continuo cambio de sistema político, los intereses económicos y empresariales por un continente que se muere de hambre pero que tiene unas reservas de recursos naturales enormes hacen de África un lugar del que huir, en lugar de la tierra de las oportunidades que debía ser para sus habitantes.

Desde aquí muestro toda mi admiración a los cientos de inmigrantes que día a día, sobreviviendo a los golpes de un temporal que a ellos les afecta más que a nadie, sonríen y no pierden la fe en que si se marcharon de su país fue para ser felices. Mi vergüenza a la hipocresía de una sociedad que se lava las manos buscando la cura contra el SIDA. ¿Saben qué digo respecto a eso? Que no le hacen un favor a África salvando vidas del SIDA, se lo hacen a sí mismos, salvando sus propias vidas, pues el VIH si afecta al Primer Mundo, por eso el interés por encontrar cura.

Pero el hambre no hace mella en España, ni en Alemania, sin embargo, millones de niños mueren cada año en el continente negro simplemente por no tener qué comer, y poco se hace. Vergüenza, es la palabra, vergüenza magnificada por la persecución de los indefensos que tratan de huir del triste fin que es morirse de hambre buscando cobijo en nuestras fronteras.

Esa es la Crisis que hay, la de Valores, porque hay un continente, hay mil millones de personas cuya oportunidad tal vez esté cruzando unas aguas, arriesgando su vida y mostrando la fuerza de voluntad que nuestro dirigentes no tienen, y nosotros, ¿cómo se lo pagamos? Olvidándonos de que en el mundo, todos, desde el primero al último, somos humanos.

“Cuando vinieron los misioneros a África tenían la Biblia y nosotros la tierra. Nos dijeron: vamos a rezar. Cerramos los ojos. Cuando los abrimos, teníamos la Biblia y ellos la tierra.” Desmond Tutu (Clérigo y pacifista sudafricano)

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Una respuesta to “No te acuerdas nunca”

  1. anonimo Says:

    Chapó Horacio, me ha encantado tu entrada, la verdad es que creí que ibas a hablar de otro tema, pero a mi personalmente me gusta más este, sin duda.
    En verdad se nos debía de caer la cara de verguenza, que haya niños que se mueren de hambre, que no tienen un grano de arroz que llevarse a la boca, y nosotros en cambio tirando literalmente la comida porque no nos gusta. Yo odio a la gente que lo hace, y que hace desprecios a la comida, “que asco, a mi las lentejas no me gustan”, acaso no se pegarían esos pobres niños por ese plato de lentejas?¿ Pero la culpa la tenemos todos, porque si todos los padres educasen a sus hijos haciendo que aprecien lo que tiene, algo cambiaría. Y es aquí cuando agradezco a mis padres que me hayan enseñado a valorar lo que tengo, y que me castigaban cuando pequeña porque no quería comer algo y hasta que no me lo comía no había otra cosa.
    La verdad es que tenemos de todo y nos importa un carajo lo demás, que pasa un niño pidiendo a nuestro lado, hacemos como si no hubiese nadie. A ver si se aprende más solidaridad y menos trucos para la play, menos tecnología….
    Bueno, que en resumidas cuentas. ENOHORABUENA🙂

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