¿Quién querría un don?

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Por Horacio Almenara (@araburunsabala)

Saludos un martes más al blog, acompañado de las primeras lluvias fuertes de este otoño, a estas alturas, a mediados de noviembre. Pero nunca es tarde…

He pasado varios días pensando en qué escribir, especialmente la tarde del lunes, que ha sido angustiosa porque no me veía capaz de arrancar a escribir, de romper la terrible barrera que supone la página en blanco. El romanticismo de la escritura y de otras muchas artes se ha perdido con la llegada del mundo digital, y ahora los lápices y bolígrafos son un elemento más de la cadena, y no el arma que tenía el escritor de llegar a los demás. Sin embargo, en última instancia, los problemas siguen ahí, y siguen siendo los mismos. Así como las personas siguen siendo iguales aunque estén adaptadas a las nuevas tecnologías.

Pensando en todo eso me he dado cuenta de que tal vez no sirva para esto de escribir, y menos por obligación (porque por impulsos cualquiera puede ser un héroe, un poeta o hasta bombero en situaciones apuradas). Yo soy de la idea de que todos somos diferentes, si, pero dentro de esas diferencias de todos con todos, existen algunas personas, que en contadas ocasiones, son aún más especiales.

Tienen un don, algo que los convierte en únicos, ellos lo saben llegado el momento, el mundo que los rodea lo nota y por regla general, la historia los acaba anotando en esa lista de personas que no sólo llegaron a este mundo para ser felices, sino que llegaron para cambiar algo más que sus propias vidas y la de su círculo. Hablo de los Galileo, Velázquez, Hitler, Shakespeare, Isabel II, Dalí, Cobain, Picasso, Jobs, Van Gogh o Nietzsche.

Estos personajes han dejado grabado su nombre en los libros de historia, bien sea por una personalidad magnética, por ser capaces de hacer algo que nadie se atrevió a hacer antes que ellos, por romper con los moldes y adelantarse a su tiempo, en definitiva, como he dicho antes, por darle al mundo una vuelta de tuerca más.

Pero realmente, si lees de nuevo, verás que no fue un camino de rosas su llegada a la posteridad. Tenían un don sí, pero… ¿tenían una vida? Hitler era un maníaco que se hizo con el poder pero que acabó haciendo más daño al mundo que ningún otro hombre, Cobain marcó época en la música y llegó a decir que no sentía nada en los escenarios, que no se veía con fuerzas de seguir, Nietzsche dio un giro novedoso al pensamiento filosófico y acabó sus días en un geriátrico. En definitiva, tal vez el don no sea una virtud tan sencilla. Pues ese don que hace único parece a veces maldecir también a quién lo posee, que acaba llegando a desear ser uno más, alguien del montón, aspirar a una familia con dos hijos y un pequeño capricho.

Para quién siga la serie House M.D. podrá entender esto con facilidad, pues el doctor House es un infeliz, amargante con todos los que tiene alrededor, totalmente asocial y al mismo tiempo, es un genio de la medicina; por eso mismo sigue ejerciendo, porque tiene una virtud que lo hace especial e imprescindible para el hospital, y sólo por ello se le consienten sus excentricidades y salidas de las normas. ¿El resultado? Alguien incapaz de seguir las normas, con una vida amargada que a menudo cambiaría por ser normal, pero con una obsesión por resolver casos médicos, que es lo único que lo hace feliz.

Entonces, ¿realmente querría tener ese don? ¿Querría haber escrito esta entrada mucho mejor, mucho más rápido y mucho antes, y sobre otro tema? Tal vez, a ratos si, a ratos desearía tener la suerte de ser diferente, de notarme especial y de saberme superior al menos en un aspecto… Reconócelo, alguna vez has sentido ese cosquilleo cuando algo te salió genial y dijiste, ¿y si realmente esto lo hago como nadie? Pero ten cuidado con lo que deseas, con lo que descubres de ti, tal vez con el tiempo recuerdes el momento en que cambiaste una vida normal por tratar de ser especial, y te arrepientes de esa decisión.

Yo por si acaso, me quedo con la duda, con ese ego que a veces grita y en días como hoy estaba de vacaciones, recordando que al fin y al cabo, seguimos siendo normales hasta que no demostremos lo contrario.

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2 comentarios to “¿Quién querría un don?”

  1. Cobacho Says:

    Yo conozco a más de una que sí que quieren un Don en su vida, de estos con dinerito, Mercedes-Benz aparcados en la puerta (porque el garaje lo tienen reservado para el Porche o Mazzerati), y que se limpian el culete con billetitos de 20 € (es que me duele poner de 500). Puede que no hagan en historia nunca, o quizás sí quién sabe, pero lo que sí es seguro es que se me ha ido de la mente lo que iba a poner a continuación, eso no podéis dudarlo.

  2. Blanburi Says:

    En realidad llevás mucha razón. Yo soy partidaria de pensar que están los normales, porque sí, no hay de donde sacar y la gente especial y que pueden recibir piropos como “eres increible” o similares. Y después están los que hacen historia… en el fondo todos terminamos igual y qué mejor que pasar la vida haciendo precisamente lo que te haga sentirte especial, increible y maravilloso a tí mismo, y si de paso marcas historia o simplemente te ganas un puesto privilegiado entre tus amigos pues mejor que mejor.
    🙂

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