Dragones y astronautas

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Horacio Almenara Moral

Saludos de nuevo al blog. Al fin es viernes, mañana jornada de reflexión, y el domingo, el domingo elecciones municipales y autonómicas en casi toda España, se antoja un fin de semana que dará que hablar. Pero, sin más dilación, me dispongo a contaros algo.

La historia os enseñará a vivir sin ellos, o tal vez os oculte un último cambio de guión y resulte que finalmente no se hayan ido del todo esos días. Me refiero, por supuesto, a los días de los dragones.

En un tiempo existieron; cuando la tierra era plana, los elementos eran el fuego, el aire, la tierra y el agua y nadie osaba llamar a otro ignorante por tener creencias dispares, porque todavía los ignorantes no conocían esa palabra.

Ya en esa lejana época que ahora parece de leyenda existían diferencias, injusticias y miseria, pero las preocupaciones eran tan mundanas que un trozo de pan permitía silenciar la pobre, y una buena daga degollar al poderoso. No eran tiempos mejores, eran otros tiempos.

Y la Humanidad fue creciendo, y dejó de poder verse con un microscopio, y de caber en una gran ciudad, y la ignorancia era la norma, y la lucha por la supervivencia el pan de cada día. ¡Si hasta había un enemigo más! La Madre Iglesia, que en las manos equivocadas hacía más mal que bien.

Pero el ser humano siguió año tras año, muerte tras muerte, creciendo en saber y dignidad, dotándose de humanidad.

Mataba viejos dragones. Alcanzaba nuevos logros con los que aprendía a soñar.

Y llegó al espacio, al sueño de siempre, a la Luna. Y en ese momento se descubrió que la imaginación del hombre podía ser superada por la realidad, si este se esforzaba en alcanzar sus metas.

Tras muchos siglos de progreso, parecía que al fin se había instaurado un mundo que podría superar las desigualdades, que podría equilibrarse y permitir al ser humano vivir como tal, sin ser aplastado por las sociedades.

Y en esas estamos ahora, en un mundo que ahora parece derrumbarse a la par que no deja de crecer, cuando más oportunidades se tendrían para acabar con el hambre, cuando las distancias son más cortas y las oportunidades más amplias, parece que mayores son las desigualdades. Contradicción difícil de justificar.

¿Y dentro de diez años? ¿Y dentro de cien? Cuál es el futuro para el ser humano, ahora que dicen que el planeta está moribundo (además de furibundo), ahora que la nueva religión es carecer de fe en nada, ahora que el espacio ya no sirve de afán más que para unos cuantos visionarios. El futuro no está escrito, y quizás llegamos a la cima de nuestra evolución, y como todo lo que sube, nos toca bajar.

Pero, ¿bajar a donde? Si hemos perdido la humanidad, volver atrás, aún costándonos años de progreso, nos podría dar la oportunidad de poder empezar.

Y en ese caso, ¿existirían los dragones? ¿A dónde querríamos llegar? Demasiadas respuestas inútiles, demasiadas preguntas sin contestar.

Pero no es vana la esperanza, siempre se tachó al futuro de pesimista, de traer algo que el presente siempre supera, y siempre se demostró lo contrario, ni los jóvenes están derrotados, ni el futuro está ya vendido, el valor de las ideas todavía puede ser esa quintaesencia de la Antigüedad, el éter de la eterna humanidad.

“El futuro tiene muchos nombres. Para los débiles es lo inalcanzable. Para los temerosos, lo desconocido. Para los valientes es la oportunidad.” Víctor Hugo

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Una respuesta to “Dragones y astronautas”

  1. Belén Says:

    ¡Qué bonito, joder!

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