Severiano Ballesteros, descanse en paz

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Por José Manuel Serrano

Una trágica noticia sacudió la información deportiva el pasado sábado: Severiano Ballesteros fallecía en su domicilio después de sufrir un empeoramiento de su estado neurológico. Desde este humilde blog, queremos rendir un tributo a una de las leyendas del deporte español. También, quisiéramos dar el pésame a los familiares, amigos y seguidores de este golfista universal. Seve, va por ti.

Nació el 9 de abril de 1957 en la localidad cántabra de Pedreña. Toda su vida estuvo ligada al golf. Cuando era pequeño, podía pasarse el día entero de hoyo en hoyo ayudando como “caddie” a los amantes de este deporte. La pasión le vino de familia, ya que su tío fue Campeón de España y su padre era jardinero en el campo de Pedreña. La única meta de este soñador empedernido era convertirse en profesional y demostrarle al mundo su valía. Después de ver el respeto con el que se ha tratado su muerte en medios de todo el planeta, su utopía se ha convertido en realidad. Y es que no es de extrañar, ya que ha conseguido ser catalogado como “genio” por parte de la prensa especializada.

Seve siempre fue admirado

Con tan solo 17 años, encandiló a propios y extraños por su capacidad de concentración y su exquisita técnica. La precisión en sus movimientos han sido estudiadas y analizadas por todos los que se han querido dedicar en cuerpo y alma al golf. El palmarés de Severiano aumentaba de manera fulgurante. Países como Inglaterra o Estados Unidos se rindieron ante su juego y era aclamado allá por donde fuera. Entró en el selecto grupo de “Las Chaquetas Verdes” tras conquistar el Master de Augusta y le devolvió a Europa la gloria en forma de Ryder Cup. Además, se le concedió el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes en 1989.

Diversos problemas físicos, sobre todo de espalda, le llevaron a “retirarse” oficiosamente del golf. Sin embargo, él continuaba practicándolo a pesar de las recomendaciones médicas. Debe ser muy complicado dejar de hacer algo que amas. El dolor que sentía en su cuerpo no pudo con el que sufriría su alma si no pudiera coger un palo más en su vida. Así pues, hasta 2005 no volvería a la competición en el Madrid Open. Tristemente, confirmó en rueda de prensa en el 2008 que padecía un tumor cerebral.

No queremos hacer una entrada triste, deseamos honrar la figura del golfista más grande de todos los tiempos. Por ello, vamos a contar anécdotas y momentos que nos provoquen una sonrisa entre tanta lágrima. Escribía Jesús Álvarez sobre el trato personal que tuvo con Seve. Según contaba emocionado, Ballesteros lamentaba que fuese mejor considerado fuera que dentro de España. No es de extrañar… los españoles solemos valorar más a la gente que no pertenece a nuestro país. Eso sí, siempre sacaba pecho al mirar atrás y saber que el golf se convirtió, gracias a él, en el tercer deporte en importancia de nuestra patria.

Recibió el calor de su país

“Todavía recuerdo cuando ganó su segundo Masters de Augusta. Fui personalmente a Barajas para recibirle en su triunfal regreso a España. Cuando me vio me echó una “cariñosa” reprimenda por la poca repercusión que había tenido su triunfo en TVE, incluso se extrañaba de nuestra presencia allí, en el aeropuerto… Sin embargo, a los cinco segundos ya se le había pasado todo y orgulloso me sacó de la maleta la famosa chaqueta verde que identifica a los vencedores del torneo estadounidense para ponérsela delante de todos y poder lucirla en la entrevista que le hicimos”.

Del escrito de Jesús en la web oficial de RTVE, me soprendió mucho la siguiente historia: “Severiano Ballesteros era un hombre singular. Lo ha sido todo en el golf pero te lo podías encontrar cualquier tarde de domingo, como a mí me sucedió, en su medio natural, o sea, en un campo de golf o alrededores. Fue en junio de 2008, o sea, cuatro meses antes de que tuviera que ser intervenido de urgencia en La Paz, de Madrid, del tumor cerebral que desgraciadamente ha acabado con su vida. Yo llevaba poco más de un año enganchado con el golf. Y en una de esas tardes de domingo que a veces dejamos pasar sin más, me fui al Club de Campo de Madrid a “dar unas bolas”, o sea, a practicar.

La verdad es que no había mucha gente pero los pocos que estábamos íbamos a lo nuestro. Tan es así que su presencia hubiera pasado inadvertida de no haber sido porque me llamó la atención el mimo y la entrega con que se dedicaba a explicarle a una principiante como yo los secretos de este deporte. Sorprendente, un domingo por la tarde, el gran “Seve” Ballesteros, compartiendo sus conocimientos y su experiencia allí, de manera sencilla, de manera discreta pero seguramente que feliz y contento por poder captar a un nuevo “socio” para la causa”.

He de admitir que lo que os acabo de mostrar… me hizo pensar. Este gran caballero del deporte fue un ejemplo a imitar. Ahora que los niños solo quieren pacercerse a Messi o a Cristiano Ronaldo, me encantaría la idea de que se fomentara la práctica de otros deportes, entre ellos el golf. No todo debe quedar en el fútbol. De hecho, estoy completamente conforme con las palabras que dedicó Seve a la prensa que le recibió en el aeropuerto. “La cobertura a otros deportes, recordad”.

Severiano Ballesteros, descanse en paz.

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