Historia de una Herencia: Aproximación

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Horacio Almenara Moral

Curiosa la cercanía de fechas que se da hoy. Si ayer se celebraba el 80ª aniversario de la Proclamación de la II República en Éibar, hoy se celebra el Viernes de Dolores, uno de los días marcados en el calendario espiritual de muchos. Comienza la Semana Santa, y Sevilla se viste de gala para acoger la devoción y la fe que inundarán la próxima semana sus calles.

Hoy quiero comenzar la primera de una serie de entradas relacionadas, una especie de “serie temática“, dedicada a la relación que existe entre América Latina y España, desde la emancipación de las colonias, a la actualidad, sin dejar de lado el futuro, por supuesto.Puede que este “proyecto”, por llamarlo de algún modo, me ocupe varias entradas, de modo que espero vuestra respuesta a él para seguir escribiendo o  no sobre él.

Hace ya más de cinco siglos que el hombre europeo llegó al continente americano, primero a la isla La Española y luego desembarcó en el propio continente. Españoles primero y en mayor medida, luego llegaron portugueses, franceses, holandeses y británicos, cada cuál asentándose en una zona, repartiéndose una tierra que para ellos no tenía dueño, costando la vida incluso a imperios como el azteca o el inca, con tradiciones milenarias, que casi se extinguieron en pocas décadas.

Larga sería la disculpa que Europa todavía le debe a America. Pues imnumerables son los daños que los conquistadores causaron a los indígenas. Muchos miles murieron a sangre fría mientras les arrebataban sus tierras, otros muchos murieron de enfermedades que los europeos trajeron, cayendo como moscas.

Tampoco se puede olvidar el tráfico de esclavos que se estableció en aquellos tiempos ya remotos, pues miles y miles de africanos eran explotados más que bestias en las minas que descubrimos los occidentales en aquella tierra todavía virgen.

Pronto, en el otro lado del atlántico, se creó un imperio, el Imperio Español, inabarcable. Dueño de las Antillas, de México y California, de las Islas Filipinas, todo agrupado en el Virreinato de Nueva España; y en el subcontinente de América del Sur, el Virreinato del Perú, que abarcaba las tierras desde el Istmo de Panamá hasta los confines de Argentina, a excepción de Brasil, que estaba bajo la influencia de la corona portuguesa, que incluso durante 60 años (1580-1640) también fue parte del imperio por unión dinástica.

Hay mucha historia en todos esos siglos en que las grandes dinastías europeas dominaron unos territorios que los propios reyes jamás pisaron, pero así fue. En esta ocasión, hablaremos de España, porque aunque independientes, aunque con una historia ahora separada, los caminos todavía se entrecruzan entre los que antaño fueron conquistadores y oprimidos, y ahora ya no hay rencores, mucho le debe España a America latina, y viceversa.

El Imperio Español, como todo imperio que sobrepasa las imaginaciones del hombre, estaba destinado a terminar, pero no por ello a morir del todo, el legado sigue vivo, y comenzó más fuertemente cuándo menos puede esperarse, con su escisión, con las Guerras de Independencia colonial.

En los casi  200 años de independencia de la mayoría de las colonias españolas en el Nuevo Mundo (salvo Cuba y Filipinas), han pasado presidentes legítimos, caudillos crueles, dictadores de guante blanco, guerras por dinero, guerras fraticidas, guerras sin disparos. Ha habido momentos en que la distancia era enorme, momentos en que parecía que no existía distancia, siempre diferentes, siempre semejantes. Los españoles nunca se marcharon del todo, los sudamericanos nunca quisieron romper totalmente con su historia anterior, y tuvieron oportunidades, pues España no vivió épocas de esplendor, sino de crisis.

Partiendo de ello, la cultura hispana es hoy día una de las más definidas y a la par cosmopolita del mundo. Un idioma común hablado por entre 450 y 500 millones de personas que forman una comunidad heterogénea pero con rasgos comunes, y una historia que, de aquí en adelante, estudiaremos, porque si algo corre por la sangre de los hispanos de uno y otro lado del Atlántico, es siglos de historia imborrable.

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2 comentarios to “Historia de una Herencia: Aproximación”

  1. Bea Says:

    Que gusto que toques este tema tan interesante🙂 Me gusta la forma como lo estás llevando y hay muchisimas cosas de las cuales se puede hablar, yo podría darte una lista sin fin de las cosas que encuentro parecidas entre un país y otro, no sólo el idioma que nos une, sino las tradiciones que se comparten. Te seguiré leyendo😉

  2. Tórtola Says:

    No soy muy amante de la historia, pero he de reconocer que es un tema muy interesante, y que todo el mundo debería conocer; y si además es llevado de buena forma, se pude hacer aún más interesante de lo que es.
    Espero sea así, y logres que la gente se interese por nuestro pasado “lejano” =)

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