Los años oscuros…

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Muy buenas un jueves más al blog, un jueves caluroso, al menos en Palma del Río, en que tanto calor le da a uno ganas de vivir en cualquier otro sitio o en cualquier otra época…y precisamente de algo así hablaremos hoy.

Estoy seguro de que más de uno, si fuese preguntado acerca de donde le gustaría vivir si pudiese elegir otro tiempo en lugar del suyo, responderían que no les importaría vivir en la Edad Media, una época, que a mi parecer, como la conquista del oeste, ha sido tan  erróneamente tratadas en el séptimo arte, que muchos tienen una imagen errónea de ella, anhelando haber vivido una época que hoy, brevemente, intentaré aclarar un poco más.

Imagina por un instante, cerrando un segundo los ojos después de leer esto un mundo totalmente desconocido para ti, un mundo que nadie puede imaginar, porque nadie que haya vivido en esta sociedad que actualmente existe puede siquiera suponer como era el mundo un milenio atrás.

Todo, desde lo más material, como la comida o la bebida, a lo más espiritual, como la religión, era absolutamente diferente. El mundo era más pequeño, porque no lo conocíamos ni siquiera en una pequeña parte (todavía hoy nos quedan cosas por conocer), y sin embargo, el mundo era inmenso, las distancias mucho más grandes que la mayor de las distancias de hoy día, lo desconocido, mucho más común que lo conocido, y en esos preceptos de ignorancia e inmensidad se basaba ese mundo que todavía algunos anhelan en su ignorancia.

Una de las mayores diferencias, que hoy día difícilmente podríamos asimilar está relacionada con el olor. Nuestra sociedad ha borrado en la medida de lo posible todo atisbo de olor que pueda representar a una persona como única, o a un lugar, por regla general los perfumes se imponen sobre el olor corporal, la higiene aplasta absolutamente cualquier intento del olfato de captar poco más que el saber de algunos alimentos, sencillamente, tenemos la nariz como un vestigio de un pasado que hoy parece queremos omitir… ¿qué pasado? Pues, por ejemplo, la Edad Media, donde el mundo no sólo se veía, se olía, se interpretaba alzando la nariz, como olisqueando, tratando de alcanzar a notar cosas que no podrían verse a simple vista. No eran olores agradables, pero eran naturales, unos olores que hoy harían vomitar al más pintado. Las ciudades apestaban a alimentos que se podrían antes o después de ser comidos, las alimañas compartían habitación con personas cuyo olor se acercaba más al de rata que al de rosas, el sabor a comida o simplemente a aire viciado en la boca era constante e inevitable, porque no existían las costumbres de salud que hoy tenemos. Esta diferencia entre los olores del Medievo y los actuales es tan grande, tan insuperable, que si únicamente por un minuto un ciudadano actual oliese lo que se olía en el París de principios del siglo XI, vomitaría y borraría de su mente cualquier intención de rememorar esa época…

El conocimiento, por ejemplo, es otra de las materias que podemos encontrar en el polo opuesto al actual, en que, en mayor o menor medida, todo el mundo tiene un mínimo de cultura en las sociedades occidentales, durante la Edad Media, no se exagera al decir que únicamente uno de cada diez habitantes sabía leer con dificultad. La cultura se recluía en los conventos y alguna que otra corte fuera de lo común que aspiraba a conocer más que a imponer. Y además, se producía una increíble paradoja, pues no deja de ser obvio que por regla general, cuanto más cultura se tiene, más trabas se le ponen a las creencias (obviamente existen excepciones) y sin embargo, los más cultos eran también los más creyentes, monjes y altos cargos de la curia eclesiástica que, sabedores de cosas que los demás desconocían, se empeñaban en mantener atados a través del miedo a castigos divinos a una sociedad, que en su ignorancia, creía ciegamente en aquello que se le imponía, pues a menudo, el valor de las personas era tan reducido como el de las cosas, siendo tratados como simples animales que debían seguir un pastor obligados por lo terrible de un destino que bien podría atacarlos si trataban de conocer más que los demás de los mortales.

Pondré un ejemplo claro acerca de la importancia de la religión y la ignorancia que prácticamente imponía hablando acerca del año 1000 y 1033. En esos dos años, la histeria colectiva, por temor a la llegada del apocalipsis con motivo del nacimiento y muerte de Jesucristo (una figura más temida que admirada en esos tiempos, aunque no por ello dejaba de ser admirada con devoción) superó cualquier paranoia que actualmente podría darse, porque la religión era creída ciegamente, pero de un modo más fanático al actual, provocando que el temor a la venganza paralizase sociedades enteras qué, como carneros destinados al matadero, hacían cualquier cosa que sus santidades les pidiesen en busca del perdón divino.

No quiero alargarme, porque obviamente, introducirse en un mundo tan absolutamente opuesto al que actualmente vivimos llevaría su tiempo y tener un conocimiento que yo no tengo actualmente, entrando en terrenos en los que bien podría equivocarme o simplemente podría inventar, pero quiero que esto sirva como punto de apoyo a la imaginación, para conocer una mínima parte de la Historia, un fragmento enorme de unos mil años, en que el hombre casi volvió a descender al estado animal, cimentado en la mayor de las ignorancias, en las peores condiciones de vida conocidas hasta la época y en un temor constante tanto a lo desconocido divino como terrenal, porque al fin y al cabo, el miedo acaba paralizando, y en aquella época, el miedo era tan común como el olor a queso rancio en las esquinas de las ciudades…

Por último, no quisiera despedirme sin mostraros dos vídeos de tres amigos que, en sus respectivas visitas a templos futbolísticos, nos mandaron un saludo. Gente como ellos son los que hacen que el mundo actual valga más la pena que el mundo más imaginario que puedas suponer, sin lugar a dudas.

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3 comentarios to “Los años oscuros…”

  1. Nika Says:

    Me quedo con los olores y la “cultura” de ahora (discutible al ver programas como… qué sé yo… Sálvame?) xD

  2. Natalia Says:

    Lo del temor al año 1000 y al 1033 me suenan remotamente de algo………….

  3. Pablo Says:

    El principal problema sin lugar a dudas fue la religión. Las guerras entre ellas y la opresión de la Iglesia a los campesinos y a la ciencia atrasó el avance de nuestra civilización. Además, el miedo que tu has comentado al apocalipsis tuvo su influencia en el arte románico.

    Desde el Campo Nuevo, no has subío el de la plaza llena de palomas jajaja la plaza de CataluNYa.

    Un saludo.

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