Calor

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Y una copa, y luego la penúltima copa, y así desde el atardecer…

Era ya muy tarde, era hora de irse a casa, aunque ya ni recordaba que realmente estaba de vacaciones y que no sería capaz de llegar a su habitación de hotel sin ayuda.

Tardó una eternidad en dar con la puerta del bar, y lo hizo casi arrastrándose, hasta que el camarero, que llevaba mucho rato esperando a que se fuese, trató de ayudarlo, y en ese instante, la cosa se torció…

-¡No me toques!

-¡So, so, so borrachín! Llevas varias copas de más, ¿no crees?, espetó el camarero a la airada reacción.

Fue un instante, la gota que colmó un vaso que se llenó con una bomba a punto de explotar mezcla de alcohol, despecho y monotonía.

Fue un momento nada más, un simple gesto, una mala cara que en condiciones normales, que una de cada millón de veces no lleva a nada más que un áspero adiós y si te he visto no me acuerdo.

Fue el momento en que un corazón dejó de latir y el otro de funcionar, sin lugar a dudas, porque en menos de lo que dura un parpadeo pasó lo que nunca debía de pasar…

Sin darse cuenta, ni uno ni otro de que la situación había perdido el control que nunca debía de haber necesitado, el borracho sacó de la parte anterior de su pantalón una pistola, y aún antes de haber pensado siquiera que hacía aquella arma cargada por el diablo en sus pantalones. Sin haber tenido tiempo el camarero de reaccionar siquiera con una mala palabra a tan desafortunada acción que se abalanzaba sobre su vida, se oyó el primero de los disparos…

Y luego vino el segundo, y el tercero, así hasta vaciar un cargador que no fue más que la respuesta de la locura en que habían ido degenerando esas vacaciones realizadas precisamente para sofocar la infelicidad en que hacía años que vivía…

Todo el hotel se alertó de tan espeluznante asesinato, y antes de que el borracho se plantease abandonar el lugar de tan ruin acontecimiento, llegó la policía, y vio el charco de sangre en que ahora descansaba el cuerpo sin vida de un camarero cuyo único fallo fue el estar en el momento erróneo en el peor de los lugares, el que aparece cuando los sentimientos se confunden y desbordan por manos del alcohol…

Y allí estaba riéndose el borracho, cuya humanidad, si alguna vez había existido, había muerto aún antes de apretar el gatillo…

Fue un asesinato de sangre caliente, sin meditación ni explicación, pero cruel, como la peor de las condenas en el más escabroso de los escenarios…

Frío y calor, calor y frío, nunca se sabe que es más doloroso, pero siempre se puede saber el final amargo de su exceso…

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Una respuesta to “Calor”

  1. Sara Says:

    Wooooo me gusta=). Sobre todo las dos últimas frases son profundas^^ a ver que tal el del martes^^

    Un besooo

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