La creencia… Futbolística…

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¡Buenas de nuevo un jueves más!En primer lugar, quisiera agradecer el apoyo en forma de visitas que estamos recibiendo esta semana que comenzó con el histórico triunfo de la Selección Española de Fútbol en la Copa del Mundo. Es para nosotros un tremendo orgullo saber que aún en vacaciones hay gente que nos lee y trabajamos para mejorar día a día. Hoy me gustaría hablar sobre el resultado del debate sobre el estado de la nación, pero por falta de medios y de tiempo me ha sido imposible, pero el próximo martes tendrán un amplio resumen…

Mientras tanto, publicaré un artículo que he escrito para la revista de mi pueblo relacionado con la selección de fútbol y la religión, lo transcribo íntegro, esperando su opinión…

Ha pasado un mes desde el  Mundial de fútbol de Sudáfrica 2010 y ahora quiero volver la vista atrás para enfocar la parte emocional de dicho acontecimiento y llevarla también, en una interesante comparación,  a mezclarla con la religión.

No entraré en un análisis global pues sería caer en demasiadas suposiciones acerca de cómo se vive el fútbol fuera de nuestras fronteras, por eso la comparación será puramente del ejemplo español, un ejemplo, todo sea dicho, muy particular.

Resulta, en primer lugar, que durante un mes, o más bien hasta que España cae derrotada o bien se alza con la victoria, el país de las mitades y fragmentos, el país de los conflictos internos históricos vive por y para la Selección de Fútbol. Obviamente esto no es así en todo el mundo, porque a mucha gente no le gusta el fútbol, pero el ambiente general sí es esé. Pero bueno, lo que quiero decir es que durante esas cuatro semanas los balcones se tiñen de banderas españolas (con lo mal que quedan el resto del año, ¿no?), las ventas de “souvenirs” con emblemas e insignias de nuestra patria se dispara, todo el mundo proclama que es español a manos llenas si llegamos a cuartos y si caemos, si caemos se reniega, se llora, se exigen cambios y, de forma muy curiosa, se acepta la derrota pero ya no se proclama la españolidad.

Ahora fíjense bien en que, con la religión en muchos casos encontramos cosas parecidas a las del párrafo anterior, Me explico a continuación. Semana Santa, una semana grande en muchos pueblos y ciudades de España, una semana en que parece que o mucha gente es creyente, o mucha gente es hipócrita (hoy en día me inclino más por lo segundo) porque los pueblos en masa salen a admirar unas imágenes religiosas y más tarde a disfrutar con familiares y amigos de reuniones. Ahora bien, si un día a mediados de agosto por ejemplo, se te ocurre visitar una iglesia o poner un mantillo en tu balcón, bien pronto serás tachado de “antiguo” o “capillita”, porque simplemente no está aceptado fuera de su tiempo, igual que las banderas de España que muchos meses al año son símbolo de ser un “facha” y en el momento en que la selección se la juega es símbolo de orgullo patrio.

Al igual que en la derrota, en el sufrimiento se culpa a nuestras creencias, existentes o no, al abandono o la inexistencia de un dios cruel en el que nunca se creyó de verdad sino como un remedio para afrontar en mejores condiciones la agonía y el sufrimiento, pero claro, de la tristeza a la felicidad hay poco menos de un paso y si cuando las cosas se tornaban definitivamente funestas aparece un cambio a mejor, aparece una solución verdadera, pueden ocurrir normalmente dos cosas, como en el fútbol, que bien se reniegue de haber recordado a Dios, con o sin ira, o bien se agradezca eso a Dios el “detalle” pero poco después de la euforia, se lo abandone en el cajón de lo “pasado”, como haríamos con nuestra Selección.

Son diferentes los dos temas, por supuesto que sí, pero existen puntos en común que demuestran que más allá de toda posible aleatoriedad de la realidad existen unas leyes más o menos universales.

Para demostrar también sus similitudes, basta con afirmar sin esperar errar demasiado que el fútbol está sustituyendo a creencias más antiguas, pasamos pues de un estado religioso a un estado cuya nueva fe se basa en un ocio que adormece a las masas, en el Fútbol, que como su mayor exponente, permite a una sociedad cada vez más atea encontrar una excusa para renegar de Dios sin renunciar a establecer ideas superiores a sí mismo, véase a los cracks, los grandiosos goles o simplemente un jugador “malo” al que dilapidar.

Este artículo ha sido escrito cuando España todavía no se ha enfrentado a Alemania en semifinales, si hubiese sucedido que ganamos el mundial, España será un país más futbolero (a todo el mundo le gusta subirse al carro de las cosas que van bien) y más español (a partir de ahora quedará menos feo decir que se es “español”) y el fútbol habrá actuado, con un casi “milagro” como la nueva religión que en la edad Media permitía creer en una expiración de los pecados y en la actualidad permite crear nuevos ídolos a los que admirar desde la distancia, porque si bien necesitamos desde que el mundo es mundo, ordenar e imponer muchas de nuestras ideas por naturaleza, siempre hemos necesitado ideas superiores, dioses o héroes que nos recuerden que somos mortales y que gracias a dios, nuestras responsabilidades nunca deben ser mayores que nuestros derechos…

CITA CÉLEBRE:

“Dios ha muerto”. Friedrich Nietzsche

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Una respuesta to “La creencia… Futbolística…”

  1. ChuS Says:

    a) Me encanta cómo lo has enfocado
    b) No se puede “dilapidar” a un jugador
    c) Estoy totalmente de acuerdo contigo con la necesidad de algo superior que tiene la especie humana.

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