Rommel, el zorro del desierto…

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Muy buenas de nuevo queridos lectores, hoy, un día más, me dispongo a contaros la historia de un personaje particular.

Durante toda la historia grandes conquistadores han adquirido fama mundial, han creado una leyenda a su alrededor, en definitiva, han sido objeto de admiración…

Alejando Magno, Césas, Cortés, Pizarro, Napoleón y un largo etcétera se han convertido en legendarios conquistadores o militares que consiguieron con sus victorias y derrotas entrar en la historia, pero hoy me gustaría hablarles de uno cuya fama no es tan grande, y esto quizá se deba a por y para quien luchó…

Este no es otro que Erwin Rommel. Nació el 15 de Noviembre de 1891 y falleció el 14 de Octubre de 1944 en Wurtemberg, Alemania, dejando en su vida una carrera militar digna de admiración y que se convertiría en el paradigma del militar admirado tanto por enemigo como por aliados que siempre que tuvo recursos suficientes, fue superior.

Erwin Rommel

Desde niño, fue un joven con tintes de superdotado, no atendía en clases, se aburría y sin embargo, aprobaba año tras año sin causar problemas, por lo que sus padre no tuvieron queja de él. De caracter reservado y educado, no parecía tener miedo a nada ni tampoco deseaba buscar problemas.

Algo ya más crecido, durante su adolescencia, sus notas mejoraron y su caracter tomó fuerza, empezando ya en ese momento a adquirir un carisma que no perdería. Pese a su interés por la ingeniería, finalmente se alistó en el Ejército.Sería en sus primeros meses en el ejército donde conocería a la que sería su esposa, Lucie Marie Mollin, con la que tendría su único hijo Manfred Rommel, en 1928.

Durante los dos años previos al inicio de la Gran Guerra, Rommel toma fama de entusiasta, serio y correcto, teniendo también una importante capacidad didáctica.

Entre 1914-1915 combatió en el frente francés, y aunque no vivió la más cruenta guerra de trincheras si que aprendió mucho de la táctica defensiva, aunque posteriormente sería conocido por crear una escuela táctica y veloz, defendía que la infantería sólo podría defenderse de la artillería si se encontraba bien fortificada. Ya en estos momentos quedó claro que la cadena de mando para Rommel era secundaria a nivel militar. Algo quedó claro de este momento, su sección fue la que menos bajas sufrió de su regimiento…

Durante los años 1916-1917 combatió al frente del ejército alemán en Rumanía, integrado en el AlpenKorps, un grupo del ejército de montaña, fue la situación ideal para un Rommel cuyo trabajo era poco proclive al seguimiento de la ya mencionada Cadena de Mando.

Fue en el frente italiano en 1917-1918 donde fue ascendido a capitán tras una brillante acción en la que con apenas seis compañías, usando el engaño y la cobardía italianas, consiguió en apenas dos días capturar 150 oficiales italianos, 9000 soldados y diverso material artillero, por esta soberbia acción se le concedió la Pour le Mérite, la más alta condecoración alemana durante la Gran Guerra.

Tras esta acción, fue destinado a tareas administrativas como ayudante de un Estado Mayor Alemán, lo que provocó su disgusto y el fin de su travesía en el escenario bélico de la I Guerra Mundial.

En el periodo de entreguerras el ejército de la recién nacida República de Weimar quedó muy reducido, aunque los altos mandos más cualificados permanecieron en sus puestos y recibieron entrenamiento para convertirlos en ultracualificados, con el objetivo de que llegado el momento la movilización del ejército a gran escala contase con suficiente oficialía. Rommel era uno de esos militares ideales por sus propios antecedentes y su carácter.

Ya en 1935, en pleno rearme nazi fue ascendido a teniente coronel, sin embargo, aunque adquirió un cargo de instructor a las Juventudes Hitlerianas, pronto fue cesado por reticencias con sus superiores.

En 1937 publica su único libro en vida, acerca de sus memorias y batallas, titulado La Infantería ataca. Fuente de inspiración y de sabiduría, sería lectura obligada para muchas academias de todo el mundo y produjo una profunda impresión en muchos militares, incluido el propio Hitler, que lo asciende a coronel y poco después a General destinado en el cuartel general de Hitler cómo jefe de seguridad.

Así se llegó al comienzo de la II Guerra Mundial. En la campaña polaca, Rommel conoció a Hitler, sin embargo, pese a considerar que su carácter impulsivo, su seguridad en si mismo y su valor eran grandes virtudes tiempo después, especialmente tras el Al Alamain en 1942 comprendió que no era valor sino locura lo que Hitler esperaba de sus militares y de si mismo, apartándo a partir de ese momento su anterior cercanía con el que era su Comandante en Jefe.

Su intervención en la campaña fue escasa, aunque consiguió que Hitler le diese el mando de la 7ª División Panzer, con la que se entrenó intensamente para crear una nueva forma de guerra que demostraría en la campaña francesa.

En la campaña francesa, su división sería conocida como la división fantasma, porque incluso el ejército alemán la perdió de vista en muchos momentos debido a sus veloces movimientos y a la constante sorpresa que lograba.

Por su rápido avance y su enorme destreza pronto fue nombrado comandante de la 5ª División Ligera y de la 15ª División Panzer, siendo enviado en ayuda de los derrotados italianos a Libia a principios de 1941. Si con sus antecedentes ya era un auténtico genio militar, sería al frente del Afrika Korps cómo se convertiría en leyenda.

En inferioridad numérica durante todo el tiempo, especialmente en el final de la campaña, soportando a unos aliados, los italianos, que eran más un estorbo que una ayuda consiguió tomar la iniciativa en África, llegar hasta El Alamain, a 100 kilómetros de Alejandría, tomar la inexpugnable fortaleza de Tobruk y sólo cuando los escasos suministros y refuerzos impidieron que tomase el país de las pirámides, Egipto.

Se han escrito ríos de tinta de su lucha contra Montgomery, sin embargo, pese a la admiración mutua, no debe olvidarse que Montgomery dispuso desde su llegada de un potencial tanto en logística cómo en unidades muy superior al de Rommel y aún así, este, que llegaría a ser llamado “Zorro del Desierto” forjó su leyenda haciéndo más y más complicado el avance aliado donde otro se habría rendido. Rozó muchas veces la picaresca en sus acciones. Un ejemplo de ello es una ofensiva que realizó en la II Batalla de El Alamain en la que camufló Opel´s corrientes haciéndolos parecer Panzer y consiguiendo una huida británica por miedo al polvo y coches comunes. Por esta y otras acciones, tras abandonar África fue condecorado con la Cruz de Caballero y Diamantes.

Sin embargo, en 1943 abandonó África para siempre y allí finalizarían las aspiraciones italianas y alemanas de aislar al imperio británico, de partirlo en dos.

Fue puesto al mando del Grupo de Ejércitos B, encargado de la toma de la zona norte de Italia cuando está se encontraba ya al borde de la rendición por la invasión aliada desatada con la Operación Antorcha. Poco después, cuando el III Reich ya hacía aguas por varios frentes, fue destinado a Francia.

Se le encargó la construcción de la Muralla del Atlántico, que debía evitar el desembarco aliado. Con él al mando, los trabajos se aceleraron enórmemente, sin embargo, conocedor de la superioridad aérea aliada, insistió en colocar a sus Panzer cerca de las playas para impedir el desembarco y por contra, Von Rundstedt defendía la aglomeración de Panzers entorno a París para eliminar a los aliados ya en territorio francés. Estas disputas hicieron que Hitler optase por una solución intermedia que provocó un flaco favor a la causa nacionalsocialista.

No pudo evitar el desembarco ni el avance aliado y pronto sería retirado por problemas de salud y de disyuntivas con el Fhurer de su mando.

Tras ser poco a poco retirado de sus cargos, se lo asoció con el atentado que sufrió Hitler el 20 de Julio de 1944, aunque no pudo ser demostrado su participación en el mismo, la presión haría que finalmente el 14 de Octubre fuese obligado al suicidio, pues se le amenazó con represalias contra su propia familia y su Estado Mayor. Fue decretado luto nacional ocultando el hecho de que el suicidio había sido inducido y sólo con el fin del conflicto quedó aclarada toda la historia.

Así acabó la historia de un Rommel que en el final de sus días vió deslucida su leyenda pero que con los años la ha vuelto a adquirir, pues quedó constancia de su genio militar, especialmente cuando luchó en inferioridad y se reveló cómo muy superior a los oficiales enemigos. Su caballerosidad, que hizo que fuese más admirado que temido entre sus enemigos, especialmente entre los británicos, que tuvieron que recurrir a propaganda antialemana para que la simple mención de su nombre no paralizase a las tropas ante la supuesta invencibilidad del General.

Si otros fueron grandes conquistadores, Rommel fue un gran general, que además, por si a alguien le queda todavía la más ligera duda, sirvió al nazismo pero para nada se encontró ligado a este, simplemente fue un militar que obedeció las órdenes con una capacidad extraordinaria. Contrario a crudezas antisemitas y a represión de ningún tipo, fue controvertido su paso por el ejército, pero sus tácticas fueron innovadoras y efectivas.

Así finaliza un día más otra entrada que enseña un poco de historia, un poco de un militar que luchó en una guerra en la que a él mismo le gustaría no haber tenido que participar, pues para él ser militar era un trabajo, y aunque lo hacía con intensidad, había una persona más allá del uniforme…

Citas célebres

” ¡Rommel, grandísimo bastardo! ¡He leído tu libro! ”

  • Exclamación de George Patton tras derrotar a las fuerzas de Rommel en el norte de África.

” El sudor ahorra sangre, la sangre ahorra vidas, y el cerebro ahorra ambas cosas “

Erwin Rommel.

5 comentarios to “Rommel, el zorro del desierto…”

  1. Tórtola Says:

    Me is Tórtola…..(con esos chistes sólo hay una posibilidad….)

  2. Horacio Says:

    who is tortola?

  3. Gam Says:

    El comentario de quelin… no es de quelin… es mio xD

  4. Tórtola Says:

    Me siento totalmente identificado con este gran militar (gran por sus cualidades, no por sus “ideales” o su bando)
    yo también me veré obligado a suicidarme a causa de mis chistes y mi humor

    jajaja

    Muy bien Minutocio, cada vez q escribes sobre un personaje o hecho histórico así me sorprendes =) (igual que me sorprende que yo me interese por la historia….espero te sientas halagado por conseguir tal hazaña)

    P.S.: hé ahí un claro ejemplo de una de mis gracias que me llevarán a la tumba….xD

  5. Quelin Says:

    Joder… Este tio era un verdadero crack!

    Lastima que su inteligencia y hazañas… Las utilizara para una finalidad tan degradante…

    Genial horacio, como siempre =)

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