Cuestión de peso

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¡Llegó la primavera! Empieza el calor que te adormece, las calles vacías a las 4 de la tarde, el olor a Feria que se aproxima y ¡La Semana Santa! Pues sí amigos, hoy viernes hemos empezado las “merecidas” vacaciones. Unos días de devoción para algunos y de aburrimiento para otros. Aunque no estemos por la Fcom en un tiempo, Las Palomas seguiremos volando para traeros de primera mano noticias, acontecimientos y novedades que desconocíais. Hoy vuelvo al fútbol tras muchos escritos. ¿Alguien sabe quién fue William Foulke? La respuesta, a continuación:

Cracks mediáticos

Últimamente estamos jugando a menudo al deporte Rey. Nuestro campo no es que sea muy bueno, pero al menos hace el apaño. Todos queremos meter goles, subir al ataque y celebrar una victoria al final del encuentro. Pero dentro de esta vorágine, encontramos a los porteros. Los pobres tienen que soportar las iras del resto y se muestran confiados en su labor. Recordé una historia que me contaron hace algunos años. Me gustaría compartirla con vosotros. William Folke es su protagonista.

Ante todo, tranquilidad. No me voy a poner en plan melodramático como hace “Petón” (este señor es el representante de futbolistas como Fernando Torres o Cani y comenta los partidos de la Premier League en TVE2. También trabaja en “Carrusel Deportivo” y “El Larguero”, de la Cadena SER). Si habéis notado cierto desprecio sobre José Antonio Martín “Petón”, lamento mi subjetividad. No puedo decir nada bueno de este hombre. En el año 2007, el Córdoba jugaba el último play-off de ascenso a Segunda División contra el Huesca (equipo del susodicho). 2-0 en el Nuevo Arcángel y la eliminatoria con el premio incluido parecía en el bolsillo. Por lo tanto, un gran número de seguidores blanquiverdes decidieron recorrerse toda España de cabo a rabo para ver a su equipo subir de categoría. Pero el “representante” proporcionó sólo 175 entradas para los andaluces cuando la demanda era superior a las 2000.

Resultado final: Miles de cordobeses consiguieron entradas a través de familiares aragoneses y catalanes, por lo que se llenaron las gradas de cordobesistas y se puso de moda el cántico: “175, ven y cuéntalos”. Empate a uno en El Alcoraz y a Segunda. En próximas entradas escribiré sobre algunos “periodistas deportivos” que deberían abandonar la profesión por su nula capacidad. El primero de ellos, Juan Manuel Castaño.

Es más fácil saltarme que rodearme

Volviendo al tema principal de la entrada, tenemos a William. Hemos podido comprobar en las pasadas décadas que la perfección física se ha instaurado dentro del deporte. David Beckham, Cristiano Ronaldo o Francesco Totti se cuidan hasta un punto casi enfermizo. ¿En qué saco metemos a Ronaldo, Chilavert, Puskas o… Foulke? En uno bastante grande, ya que si no, no caben. En efecto, hablaremos del futbolista que ha jugado con la peor condición física habida y por haber.

William Foulke nació en Inglaterra en 1874. En el principio de su carrera deportiva se dedicó al Criquet (deporte famoso en el Reino Unido). Más tarde, debido a su altura y corpulencia, fue fichado para ser el portero del Sheffield United. Superaba los 2 metros y los 150 kgs. No hay que ser un lince para entender por qué le llamaban “Fatty” (gordito, en inglés). A pesar de su físico, llegó a ser internacional absoluto y una institución en las Islas. Contaba con unos extraordinarios reflejos y sabía tapar muy bien los huecos (Nota: Podría hacer un chiste facilón, pero es que… es demasiado sencillo). Le batieron 299 veces en total. Jugó en el Chelsea y el Bradford City, además del  ya mencionado Sheffield United. Consiguió dos FA Cup y una liga. Sin duda, pasará a la posteridad por las anécdotas que protagonizó. Dos de las más significativas fueron las siguientes:

-En mitad de un partido, William se aburría tanto que decidió colgarse del larguero. El partido fue suspendido porque lo partió por la mitad. (Recuerdo un Real Madrid- Borussia Dortmund de la Champions League hace unos años en el que una portería se vino literalmente abajo y tuvieron que traer de urgencia otra).

-Al conceder un gol contra su equipo, pilló tal enfado que fue al terminar el partido a hablar con el árbitro. Fue semidesnudo por los vestuarios, dando golpes y gritando enfadado. El pobre trencilla se había escondido en la taquilla para no tener que vérselas con el guardameta.

Tristemente, falleció con 41 años. La cirrosis pudo con él. Antes de fallecer, salió en una película de Mitchell & Kenyon, haciendo lo que mejor se le daba (no, no salía comiendo, mal pesados); practicando fútbol.

CITANDO: “Who ate all the pies?” (“¿quién comió todos los pasteles?“), cántico supuestamente dedicado a William Foulke.

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2 comentarios to “Cuestión de peso”

  1. Maria Says:

    Recuerdo ese 2007!!! la verdad es que con este blog me voy culturizando deportavimente, también en general. GRACIAS!!!

  2. Sara Says:

    xDDD es que no todo es cuestión de peso , lástima que muriera tan joven!!!!=) palomas espero ver esto por semana santa=)

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