Por Juan María Mendoza: (@juanma_eme):
AÏDA BALLMANN
Tenemos el placer de entrevistar a Aïda Balmann, una jovencísima actriz que se está haciendo hueco en el mundo de la interpretación poco a poco. No para de trabajar y realizar proyectos. Ha trabajado con La Fura dels Baus y Malviviendo entre otros. Tiene a sus espaldas un largo recorrido en teatro, experta en actividades circenses y quiere abrirse al mundo del cine. Sus ojos no dejan indiferente a nadie.
-¿Cómo decidiste que querías ser actriz?
Pues, de pequeña siempre me imaginaba como sería meterme en la piel de otro, y después de un tiempo a esa idea se le unión también unas ganas de aportar algo al mundo, de ayudar. Entonces pensé que podría ser una buena herramienta el unir las dos cosas; las ganas de representar la realidad tal y como es y dejar también las ideas abiertas para buscar una solución. Se unieron esas dos ideas, la de meterme en la piel de otra gente y despertar las mentes. Poder ayudar de esta manera.
-Dentro de los cursos formativos, ¿Cuál te ha parecido más curioso?
Uno que hice hace poco, que lo dio Emilio Goyanes, de la compañía Laví e Bel de Granada que va de cabaret, y ahí se trabajan cosas que son muy etéreas, poco palpables y que entran mucho en un lenguaje muy poco común en la vida normal. Se habla de la escucha entre compañeros, con sensaciones grupales de trabajar como una masa, sin palabras, notar el conjunto de la gente que te rodea y a partir de ahí ver lo que surge siguiendo unas pautas. Es una cosa que enriquece muchísimo pero a la vez es como ¿para qué sirve esto? Me encanta pero no sé muy bien para qué sirve esto. A la hora de trabajar en compañías es una cosa que no se tiene en cuenta
-¿En qué se dividen las actividades circenses? ¿Cuál es tu especialidad?
Están los aéreos, que son trapecios, las telas, todo lo que sea en el aire. Están los equilibrios como por ejemplo; el monociclo, la cuerda floja, el cable…Luego están las acrobacias, de diferentes tipos, los malabares…Yo he picoteado un poquito en todos, de pequeña hacía mucha acrobacia con una hermana melliza que tengo y de equilibrio, deportes. Lo que más me gusta es la cuerda floja. También practico mucho el monociclo; el bajo y el alto. He hecho malabares también pero no se me da demasiado bien.
-Todos los comienzos son difíciles. ¿Cómo han sido los tuyos?
Los míos han sido muy fáciles. Creo que es ahora cuando me encuentro en un punto más complicado. Cuando empecé a estudiar y me salían cosas, las iba haciendo sin buscarlas realmente. Entré en una compañía fuerte, me han buscado ellos a mí en vez de que yo busque, con ellos hice varios espectáculos y luego cuando me mudé aquí a Sevilla, entré en Isla Mágica y no he tenido que buscar mucho. Ahora me siento un poco cansada del parque temático y tengo ganas de hacer otras cosas que me llenes un poco más y que me hagan progresar sobretodo. Entonces es ahora el momento en el que tengo que buscar y lo veo un poco complicado.
-¿El mayor reto que se te ha planteado?
Elaborar un personaje que se llamaba Arkádina, de la obra de Chéjov, “La Gaviota”. El personaje era complicadísimo porque era una actriz bastante mayor que yo y quería darle ese peso de una persona que tenía muchísima experiencia y me lo he tenido que imaginar todo y aparte que tenía unos rollos psicológicos muy complejos, un poco enfermizo. Me encantó el realizar este personaje porque me lo imaginé de una forma y me lo curré tanto hasta que más o menos me acerqué a esa imagen que tenía de él.
-¿Dónde se aprende más, en la escuela o en la calle?
Creo que en la calle. La escuela te da unas nociones generales, unas bases y unas técnicas pero no te prepara para lo que luego te esperas fuera en el mundo y luego a parte en la calle aprendes mucho porque todo lo que has aprendido en la escuela que te lo han ido diciendo siempre, de repente está en tus manos y tienes que cuidarlo tú. Eso es lo realmente complicado, el hacerte consciente de eso y ver cómo estás con las herramientas por ti mismo
-¿Qué rama artística prefieres?, ¿Con cuál te sientes más cómoda?
La interpretación me encanta, siempre he querido unificar el circo con la interpretación, con el teatro sobretodo. Me encanta trabajar con la cámara, no he tenido muchas oportunidades, pero es una de las cosas que más me interesan y aparte también tirando un poco más hacia lo cabaretero.
-¿Qué tal tu experiencia con “La fura dels Baus”?
No demasiado buena, me he sentido tratada como un objeto. El año pasado hubo una escena por ejemplo, donde éramos como jamones, nos colgaban bocabajo con unos raíles del tobillo y nos iban pasando, nos paraban, nos descolgaban, dábamos la vuelta por atrás y nos volvían a colgar. Y es terrible porque te descompensaba el cuerpo entero, te tiraba tanto que muchas veces cuando volvía a pisar tierra me fallaba la pierna y era súper doloroso. Nos colgaban a amucha altura, teníamos que aguantar desnudas o semidesnudas en una posición fija, pasábamos muchísimo frio. No nos trataban como personas, sino como objetos, como escenografía y todo lo que teníamos que hacer era muy doloroso.
-¿Repetirías?
Si puedo no repito. Si me salen otras cosas, lo prefiero.
-¿Es muy diferente actuar para teatro y para cámara?
No, es meterte en la situación, creértelo y hacerlo lo más real posible y lo único que cambia es lo grande que lo hagas. Si tienes una cámara delante pues tienes el ojo muy cerca y lo que sí varía un poco es, si se trabaja la comedia, si se trabaja el drama, puedes llevarlo más a lo grotesco, a lo exagerado o a lo realista.
-¿Cómo te preparas los personajes?
Casi siempre de forma intuitiva. Por un lado me trabajo el texto, me lo leo muchísimo, lo repito mucho. Solo con el texto busco diferentes formas de decirlo y luego por otro lado, me imagino como es el personaje, me imagino su pasado, su presente y su futuro, las relaciones que tiene con los otros personajes. Luego también me informo mucho sobre la obra, el contexto de la obra y del autor. Luego viene la parte intuitiva que es un poco la que es más ambigua a la hora de montar un personaje. Por ejemplo busco adjetivos o cualidades que pueda tener el personaje y los voy probando; miro si encaja o no encaja, la energía que necesita un personaje, si es tranquilo o no. Todas esas cosas las voy viendo y las voy probando.
-¿Es fácil encontrar un papel?
No, para nada. Sobre todo porque ahora mismo no hay mucho gusto por ir al teatro, tampoco se montan muchas cosas por el tema de la crisis y si no estuviera trabajando en el parque temático vería súper difícil encontrar un trabajo porque últimamente no me sale casi nada por ahí.
-¿Dónde es peor la situación?
Todo el mundo dice que en Madrid si hay trabajo, pero a la vez es donde está toda la competencia. Todos los actores se van allí o a Barcelona. Por el tema del catalán mayoritariamente a Madrid.
-¿Crees que hay suficientes ayudas para salir adelante en esta profesión?
Creo que no. No me he informado mucho porque creo que uno debe saber subsistir por sí mismo pero la situación es muy complicada.
-¿Has participado en festivales?
Si, en festivales de teatro de calle. He ido dos años seguidos a uno que se hace en Elche.
-¿Cómo ha sido la experiencia?
La primera súper desastrosa, pero sobre todo por culpa mía y por mi compañera que no íbamos lo suficientemente preparadas y cuando llegamos allí necesitábamos medios que nos habían prometido y luego no tuvimos. Y aparte no tuvimos mucho público ahí, hicimos dos funciones. La segunda sí que estuvo mucho más organizada, íbamos más preparadas y ahí lo disfrutamos
-¿Qué tipo de público te satisface más?
Me gustaría actuar para adultos, mi experiencia es casi toda para público familiar. Me encanta ver a los niños disfrutar, y ver que entran en ese mundo de fantasía y que están ahí contigo como si fueras el personaje.
-¿Qué es lo que mas te gusta del circo?
Me gusta cuando no se represente nada más que la disciplina circense a secas, por ejemplo un malabarista haciendo malabares, eso me parece bastante aburrido y soso. Me gusta más cuando surge algo del circo de repente, a través de un personaje y de una forma más poética. Que lo que se haga en el circo tenga un sentido o un personaje o algo que contar que no sea simplemente el mostrar; “mira que guay, esto es lo que hago”
-¿Cómo es el mundo del doblaje por dentro?
No lo he probado mucho, pero creo que es un mundo súper interesante pero muy complejo y difícil. Tienes una pantalla delante de ti, de la escena que tienes que hacer, tienes los cascos puestos del idioma en que están esas imágenes y el micro delante con el texto. Entonces tienes que ir viendo la imagen, escuchar en que ritmo se dice, como lo dice el personaje, con qué intenciones, qué calidad tiene la voz ¡y a la vez tiene que parecer que no lo estés leyendo! Es muchas veces tan rápido que no te da tiempo, es complicadísimo. Pero engancha, me gusta. Es un reto.
-¿Qué proyectos tienes en mente?
Tengo varios. Por un lado me gustaría rodar un corto. Luego quiero montar un espectáculo de títeres con una amiga para público familiar y también montar números de cabaret.
¿Qué hacías trabajando en la ópera de la Maestranza?
En una ópera hacía de Pierrot, en zancos y ahí representábamos como una fiesta del Renacimiento. Las otras dos veces ha sido con la Fura dels Baus, con una estética más futurista y abstracta, de imágenes muy potentes.
-Cuéntanos alguna anécdota que te haya pasado trabajando.
En el circo las que más recuerdo son las dolorosas (risas). Donde me he hecho daño. Pero en público no me ha pasado que me haya hecho mucho daño. Así más gracioso, recuerdo que este verano no me acordaba que tenía que actuar en un día concreto y me llamaron cinco minutos antes de empezar la actuación. Estaba en mi casa y salí corriendo, me vestí y cuando llegue el espectáculo ya había empezado y fue un record para mí porque normalmente tardo una hora en casa en maquillarme, vestirme y estar lista. Y eso lo hice esta vez en 15 minutos. Me tuve que incorporar en un espectáculo empezado que llevaba ya unos minutos empezado y no llevaba maquillaje puesto entonces me acercaba a los compañeros, los tocaba en la cara a los que tuvieran más maquillaje y me lo ponía como manchas por la cara porque era de pirata , entonces no importa. Yo creo que el público se extrañó muchísimo que de repente apareciera yo.
-Cuándo hay imprevistos en plena actuación, ¿Qué pasa?
Me quedo bloqueada, que espero que no me suceda mucho. Eso cuanto más se actúa en un espectáculo menos te pasa. Lo que más suelo hacer es buscar soluciones rápidas justificadas por el personaje, que el público no note que nos hemos equivocado. Si hay un buen grupo más o menos nos ayudamos entre todos en esas situaciones.
-¿Cómo ha sido tu coqueteo con el cine, cortometraje, etc.?
He hecho unos tres o cuatro cortometrajes y he rodado una cosilla para una serie en Madrid, que se llama “El tiempo entre costuras”. Eso fue muy interesante, el ver cómo funcionaban porque cada departamento, los de maquillaje, los de peluquería, vestuario, el director los cámaras. Cada uno intentaba que su parte fuera lo más perfecta posible y a la vez no estorbar al resto, entonces mientras el director nos estaba dando indicaciones estaba el de peluquería retocándome, la de maquillaje también, la de vestuario quitándome pelusa, entonces era todo el mundo pendiente de lo suyo pero sin molestar. Era una sensación muy agradable ver que un grupo tan grande pueda funcionar también porque muchas veces notas ahí malos royos y disputas. Fue una experiencia interesante.
-¿Qué tal tu experiencia con Malviviendo?
Tuve un primer contacto que fue un poco desastroso pero luego ya cuando me dieron el papel, ya sí que fuimos al grano y me quedé con ganas de más.
-¿Qué es lo más curioso de esta profesión?
Lo curioso muchas veces es sin saber porqué, lo bien que funcionas con alguna gente y lo mal que funcionas con otra. A lo mejor la persona te cae súper bien pero luego no hay un feedback en la interpretación. A lo mejor un compañero con su personaje va a su bola o puede que te esté alimentando. A veces me encuentro con gente que trabaja genial y me hace mejorar como actriz y otra gente que me lo pone tan difícil que bueno, entonces voy a hacerlo lo mejor que pueda sin tener en cuenta que el otro no me está ayudando para nada. Al fin y al cabo en un trabajo en equipo.
-¿Cuál es tu objetivo a medio plazo y a largo plazo?
Ahora mismo estoy con ganas de irme de Sevilla. Primero de realizar unos cuantos proyectos, los que nombré antes y algunas cosillas más y me gustaría poder ahorrar y seguir viviendo de esto, pero tengo la idea de irme de Europa. Tengo la idea de irme a Sudamérica, a Chile y probar a allí. Tengo amigos allí y me han dicho que mi perfil podría cuadrar muy bien y me encantaría entrar, aunque suene ridículo en una serie de esas melodramáticas sudamericanas. Me encantaría hacer un papel ahí.
¿Qué es lo más absurdo que te han pedido?
Me acuerdo del casting primero de la Fura dels Baus, que fue un casting muy abusivo. Fueron dos horas y media de casting y de cosas absurdas porque luego nada de eso se aplicó en el montaje. En uno de los ejercicios que nos pidieron éramos dos jaurías de lobos que nos enfrentábamos los unos a los otros. Así, a lo loco, no tenía ningún sentido aquello. Luego te pedían escenas sensuales y allí hubo de todo. Fue súper gracioso. Hubo partes que las disfrutamos muchísimo, sobre todo a la hora de reírnos de los compañeros. No tuvo ningún sentido todo lo que nos pidieron ahí


















































